LONDRES.
El hecho de que Santa Cruz rompa con La Paz golpearía a la izquierda y germinaría un núcleo pro libre mercado en el corazón sudamericano, aunque podría abrir una caja de Pandora de nuevas fragmentaciones nacionales como América Latina no ha visto en más de un siglo.
Santa Cruz es un departamento muy heterogéneo (tiene muchas etnias nativas, aldeas de inmigrantes euroasiáticos, un 41% de sus habitantes que votó Sí a Evo y un porcentaje mayor que no quisiera irse de Bolivia). Además, éste no quiere independizarse solo sino arrastrando a Beni, Pando y otras tierras bajas.
Muchos separatistas piden que la "gran nación camba" reabsorba a vastas áreas que Perú, Brasil, Paraguay y Argentina les arrebataron antes a Bolivia.
En los mapas que establecen a la "Nación Camba", ésta se queda con la mayoría de Bolivia, mientras que a la minoría se le llama "Alto Perú" y se habla de "territorios afines" (a los cuales podrían expandirse), que incluyen partes de casi todos los demás departamentos bolivianos, y a los estados brasileños de Acre, Rondonia, Mato Grosso y Mato Grosso do Sul y al "Gran Paraguay".