Un país que vive angustiado, desmelenado, sin carril, adivinando errores y equivocando adivinanzas, se sorprenderá al descubrir el inmenso error que lo lleva sin rumbo.

El problema no está en aceptar el título de “colaborador eficaz” o quitarle el título. El problema son las decenas o centenares de funcionarios, congresistas, jueces, fiscales, ministros, monarcas de partidos políticos, comandos supremos y poderes conyugales, en quienes se descubre que son -desde mucho tiempo ha- “cobradores eficaces”, como demuestran sus propiedades, cuentas no muy secretas y billeteras repletas de dólares, euros, rublos y yenes no muy limpios.

País en permanente incertidumbre sobre términos, significados y conclusiones. País en el que se cree que:

- “Investigar” = vestirse con ropa nueva para salir en todos los canales de la tele;

- “Denunciar” = acosar a los enemigos hasta rendirlos;

- “Recursos del Estado” = fondo monetario disponible para el primer procurador que lo solicite;

- “Procurador”: funcionario que -a nombre del Estado- procura alejar de la ley las felonías de parientes y amigos. Si sufriera un exceso de celo profesional con respecto a sus jefes, puede recurrir a métodos de “audioteca” montesinista.