Unos once departamentos están fijos para volver a las urnas el próximo 6 de diciembre en la segunda vuelta electoral para los gobiernos regionales, según la ONPE al 98 % de las actas contabilizadas. Se trata de Amazonas, Áncash, Arequipa, Cajamarca, Junín, Lambayeque, Moquegua, Pasco, Puno, Tacna y Tumbes. Aún faltan otros importantes como Piura y Cusco, pero los resultados reflejan que ni la izquierda ni la derecha triunfaron.
Desde la capital se escucha mucho sobre la ideología en las regiones. Sin embargo, se viven situaciones disímiles en varias jurisdicciones del país. Por ejemplo, en el sólido norte, que alguna vez fue aprista, hay una realidad que no aplica a las tendencias de izquierda y derecha. Es el pragmatismo lo que reina en la voluntad popular, sino no hubieran ganado tantas veces APP y los movimientos independientes.
Con el exterminio del aprismo se fue la mística que motivaba un voto singular. Así, en La Libertad y Piura ganaba la consigna de Haya de la Torre. Pero, esto se fue derrumbando con los cambios sociales y la degeneración de la política. Frente al hartazgo de las autoridades tradicionales, los ciudadanos optaron por el voto de cambio, de refrescar los nombres y de conseguir resultados inmediatos.
Por eso, no es tan cierto que la gente volvió a confiar en APP al obtener 318 municipalidades, entre provinciales y distritales, sino que se votó por el nombre. Porque si la teoría de una recuperación política es verdadera, entonces por qué no ganaron en Trujillo, y menos tuvo un candidato para el Gobierno Regional de La Libertad. Tanto fue el rechazo que los ciudadanos votaron por un partido y nombre desconocidos, influenciados por el exalcalde Arturo Fernández.




