Esta frase, acuñada por la inteligencia colectiva de la gente, es utilizada con frecuencia en lugares como mi ciudad, Tarapoto, para hacer referencia a la enorme decepción que se van a llevar aquellos exageradamente defensores, aliados, encubridores, sobones o franeleros que abrazan y sustentan causas que no tienen ningún tipo de explicación razonable pero que favorecen a determinados intereses.

Y fue lo primero que se me vino a la cabeza cuando me enteré esta semana de que el Directorio de América Televisión había decidido prescindir de los servicios profesionales de la abogada y periodista Rosa María Palacios.

Recordé también el caso de Augusto Álvarez Rodrich, otrora poderoso director del diario Perú.21, repentinamente cesado del cargo por una decisión del Directorio del mismo grupo empresarial.

Como es de conocimiento público, El Comercio se ha convertido en el más poderoso grupo mediático empresarial del país, concentrando la propiedad de diarios, revistas, informativos on line, publicaciones y canales de televisión. Además, sus diversos accionistas, vinculados básicamente a una familia, han ampliado su participación a otros sectores empresariales relacionados a la construcción, los servicios, la asesoría y consultoría, etc. Pese a todo, el diario El Comercio sigue siendo el portaestandarte del grupo, y ser los más fuertes en el campo de la comunicación sigue siendo lo más importante de toda la organización.

La consolidación de su fortaleza se dio a raíz de la adquisición, durante el gobierno de Toledo, de América Televisión, por el alcance nacional y la importancia de su sintonía y, por tanto, de su economía. Muchos, y de manera reiterada, suelen descubrir en la información propalada por sus diferentes medios claras manifestaciones de defensa de sus negocios.

Para poder avanzar, han contado con el apoyo incondicional de productores y periodistas que los han acompañado a lo largo de los años, orientando la opinión en su favor y generando campañas concertadas para defender sus actividades o atacar a sus circuntanciales rivales o "enemigos".

Cada vez que alguien ha intentado escarbar en la oscura manera como adquirieron el importante canal de televisión a través de maniobras políticas, jurídicas, financieras, periodísticas y demás, ha sido lapidado por el grupo a través de sus agentes contratados.

Resulta irónico, sin embargo, el modo como acaban sus "aliados" circunstanciales, tan enfrentados como sus propios enemigos, criticando y denunciando las conductas que antes defendieron en las mismas señales que mantuvieron calientes para protegerlos.

Pregunto: ¿quién sigue ahora?