Interesante la entrevista del publicista Beto Ortiz al expresidente García. En ella se habló de todo, desde el átomo y Pitágoras hasta la política peruana, pasando por los hombres del Maestro, las generaciones que pasan mientras el poderoso permanece, los transformers y la crisis del 29, según García, inferior a la que nos asfixia.
No es preciso ser aprista para reconocer que el expresidente ha demostrado su capacidad batiendo una y otra vez a sus enemigos en todos los terrenos. Cuando pienso en el alanismo, me viene a la mente el opúsculo progresista No pienses en un elefante, escrito por el activista y profesor universitario George Lakoff. En él, desde la izquierda académica y de manera superficial, se analiza la forma en que los políticos encuadran una verdad (para la progresía, la verdad es siempre relativa) en marcos o estructuras mentales capaces de influir en la configuración de la opinión pública. O sea, el libro de marras te anima a tomar la iniciativa, a configurar la agenda de tus oponentes y a vestir tu producto ideológico sin pensar en el adversario, definiéndote tú mismo antes de atacar al otro, porque el dominio de tus ideas te conducirá a la victoria.
Alan García es un maestro en este arte. Raramente exterioriza lo que piensa sobre sus enemigos. Sin embargo, cuando reaparece en escena, la coalición de los que lo odian (la confluencia caviar) es simplemente incapaz de asumir la posición "flor de loto" e ignorarlo. Si Alan sale en televisión hablando generalidades con ánimo de empatía, sus enemigos ven al elefante García por todos lados y escuchan las trompetas de Jericó. Lo sienten llegar y entran en pánico, se revuelcan en el suelo haciendo el reloj, aprietan los deditos de los pies y blanquean los ojos en trance de dolor. Supongo que ante semejante reacción, García sonríe y se frota las manos. Una vez más, ha marcado la agenda. Ciertamente, es discípulo de uno de los más grandes políticos de nuestra historia. Haya era capaz de pactar y nunca dejó de modernizar su pensamiento en torno al objetivo del poder. García, a su vez, mezcla el pragmatismo hayista con los excesos calculados de Danton. Además, dos hechos conspiran a su favor: el rechazo que aún provoca el fujimorismo en amplios sectores del centro y la derecha (PPK fue la manifestación de esta tendencia) y la ausencia de un liderazgo claro en su espacio natural. Sí, García puede regresar al poder tranquilamente y lo hará si continúa, como hasta ahora, sometiendo los tiempos de la agenda pública a la clepsidra de su ambición.
Otrosí digo:
Querida Presidenta Nadine: TU ministra Carolina Trivelli planea pisotearnos con el elefante blanco, el Dumbo del asistencialismo. Es francamente ineficaz.


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