• Peru Quiosco
  • Política
  • Perú
  • Mundo
  • Deportes
  • Economía
  • Espectáculos
  • Tendencia
  • Videos
Últimas noticias

NO TODO ES EL NIÑO, columna de Julio Villafuerte Osambela

Coronel FAP (r). Meteorólogo, OMM

Julio Villafuerte Osambela

Actualizado el 29/08/2026, 07:31 a.m.

Cada vez que el Pacífico se calienta repetimos la misma pregunta: ¿tendremos un Niño extraordinario, fuerte, moderado o débil? Quizás estamos comenzando por el final.

Australia acaba de recordarnos algo elemental: Una fuerte señal de El Niño en el Pacifico Central Ecuatorial, no significa necesariamente fuertes impactos en su territorio. Estados Unidos, Japón, Nueva Zelanda y Reino Unido utilizan enfoques semejantes, porque entienden que El Niño – Oscilación del Sur (ENSO) es un importante modulador del clima, mas no el pronóstico de cada país.

El calentamiento del Pacífico es una advertencia y debemos tomarla seriamente. Pero después necesitamos saber cómo responde la atmósfera y cómo esa señal interactúa en en cada territorio.

En Perú nos afecta no solo el Pacifico Ecuatorial, también, el Anticiclón del Pacífico Sur, la zona de convergencia intertropical (ZCIT), el Alta de Bolivia, la humedad amazónica, la Oscilación Madden-Julian (MJO), la corriente de Humboldt y, además, una geografía extraordinariamente compleja.

Y tenemos algo que parece olvidarse cuando aparece El Niño: todos los años tenemos temporada de lluvias. El Niño (ENSO) puede intensificarla, debilitarla o modificar su distribución, pero no la inventa.

Por eso comunicar bien también es prevenir. A una autoridad le sirve más conocer dónde podría llover, cuánto, cuándo y con qué probabilidad, que saber cuánto se calentó el Pacífico.

El verdadero desafío no es anunciar primero qué Niño tendremos y caer siempre en lo mismo. Lo importante es convertir la información climática en decisiones antes de que comiencen los fenómenos que nos hacen vulnerables. Esa es la gran diferencia con los países que se adaptan.

El Niño importa, y mucho. Debemos vigilarlo y prepararnos para sus efectos. Pero primero debemos comprender nuestra estacionalidad, nuestra atmósfera, nuestro océano, nuestro territorio y nuestras vulnerabilidades; después, preparar respuestas concretas, territoriales y oportunas para cada escenario climático posible.

Tags Relacionados:

columna de opinión

NO TODO ES EL NIÑO, columna de Julio Villafuerte Osambela

Coronel FAP (r). Meteorólogo, OMM

Te puede interesar:

SERES IMAGINARIOS ANDINOS, columna de Bryan Paredes

LA ÚLTIMA DEL DEFENSOR, columna de Iván Slocovich Pardo

UN PACTO REGIONAL CONTRA EL CRIMEN, columna de María del Pilar Tello

Ver más de Opinión
Do Not Sell My Info
Privacy Settings