Es sabido que las malas noticias venden, porque nuestra gente en el fondo también quiere eso, la truculencia (lo que sobrecoge por su morbosidad, exagerada crueldad o dramatismo).
Digo esto a propósito de las "noticias" de días pasados. El Estado peruano quiere expulsar a un traficante de drogas, es el caso del medio peruano Arnie Hussid, y la gente a través de la prensa aparece apoyándolo, dándole cobertura. Es un traficante y por su nacionalidad israelí se le destierra. Pero se le dio cobertura. Al final resulta que nuestro Estado es malo por querer botarlo. El no va a Israel, allí no tiene futuro.
Sobre esto de los petroaudios. Hay un medio implicado como el Ing. Gutiérrez, destituido director de Energía y Minas. Se saca noticias sobre su amorío con una peruana radicada en EE.UU. La prensa gasta dinero en ir a EE.UU. y buscarla para hablar de su relación amorosa y el caso del gran faenón. Mala prensa.
Hace unas dos semanas, o un poco más, la noticia fue el abandono que hizo un cómico de Lima, Melcochita, a su esposa o conviviente oficial. La noticia levantada fue el hecho de que había salido de su casa a comprar pan y al día siguiente se supo que tenía una hija con una joven que tendría el triple de su edad. Mal chiste.
Hay días en que la prensa nos muestra noticias para enseñarnos. El caso de congresistas inmorales. Hay de todo: mataperros, robaluz, apropiaterrenos, coqueros, etc., una pena. Y claro, debe ser para reflexionar, cómo es que votamos por ellos. Ya el otro año comenzamos a votar. ¿Cómo elegiremos? Tiempo de reflexionar. Ojalá que la prensa capitalina haga noticias que ayuden a crear consciencia, a crear nación y no a crear íconos de vergüenza nacional.

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