La obra del excanciller Luis Gonzales Posada titulada La Haya, decisión histórica que trata el fondo de nuestras relaciones con nuestro vecino del sur, realiza un planteamiento que me permito hacer también mío, en el sentido de realizar una política diferente en cómo debemos relacionar nuestros mutuos intereses como dos naciones modernas que miran hacia un futuro compartido.
Terminado de resolverse el tema de las fronteras y con la certeza de que nuestro país ya no será víctima de nuevos recortes territoriales, pues ya tiene todas sus fronteras definidas. Hoy el panorama es diferente y lo que queda es trabajar por la unidad a fin de hacer valer nuestros derechos como una comunidad de naciones que compartimos todo lo necesario como son el lenguaje, religión, idiosincrasia, historia, etc.
El mundo actual es un reto permanente en que solo las naciones que tengan una fortaleza determinada subsistirán como tales. Por ello, en el caso de nuestros países, hemos dado un paso fundamental con la creación y puesta en marcha de la Alianza del Pacífico que nos permitirá presentarnos como un bloque entre las negociaciones que a futuro se irán desarrollando también entre bloques. Pero al mencionar este tema tengo que hacer también un claro reconocimiento a la visión política que tuvo el presidente Alan García, que desde el 85 desarrollo una política de Estado que rompiera la tradicional miopía política de gobernar solo para su periodo y tener una proyección en el tiempo diferente al mandato político. Estas felicitaciones se hacen también extensivas a los gobiernos de Toledo y a Humala que continuaron con la política de Estado y por supuesto a nuestro Servicio Diplomático que estuvo, como siempre, a la altura del reto.
Por ello hemos podido llegar en el año transcurrido a cerrar nuestra frontera marítima con Chile lo que nos permite en la actualidad ver en profundidad cuál va a ser nuestras nuevas relaciones con Chile. Con esto no quiero decir que nos olvidemos de nuestra historia. Por el contrario, es sacar enseñanzas de ella. El futuro nuestro, si lo sabemos utilizar, es el de caminar unidos, tal como fue el caso de Alemania y Francia quienes incluso no gozaban de las mismas prerrogativas de nosotros en cuanto al idioma, la religión, y la idiosincrasia. Si queremos triunfar en el mundo que se nos avecina, la unidad es la respuesta.


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