Padres putativos
Padres putativos

Nunca tan claro como hoy ha quedado en evidencia que uno de los más graves problemas que tenemos en el Perú, incluso por encima de aspectos económicos, laborales, sociales, educativos, culturales, etc., es la falta de partidos políticos serios y responsables.

Los últimos acontecimientos ocurridos en el Congreso, calificado por todo el país como una vergüenza nacional, han hecho tocar fondo a la ya muy mala imagen que tiene el Congreso de la República. Pero al fin y al cabo, ¿quiénes son los que llevaron a estos padres de la patria a ocupar los escaños en el hemiciclo del Legislativo?

¿Acaso no son los partidos políticos? Estos, que tienen la gran responsabilidad de ser los pilares de la democracia y de llevar cuadros preparados y calificados para defender los intereses del país por encima de todo, se han dedicado a subastar en muchos casos las postulaciones con personajes que se prestan, como hemos podido ver y escuchar, a votar por consigna para cuidar cuotas de poder que los protejan de investigaciones incómodas.

¡Cómo vamos a legislar pensando en el desarrollo del país si los objetivos son otros!

Quienes hemos podido revisar nuestra inestable vida republicana, donde se intercalaron periodos democráticos interrumpidos por golpes de Estado que nos trajeron dictaduras militares, comprobamos que en este tema estamos involucionando, lo cual nos podría llevar a pensar que "todo tiempo pasado fue mejor".

Antes teníamos líderes que defendían sus ideas con honestidad, con coherencia y con firmeza, pensando en el bien común y en el desarrollo nacional.

Ejemplos como los de Víctor Andrés Belaunde, José Carlos Mariátegui, Víctor Raúl Haya de la Torre, entre otros, se han ido desvaneciendo en el tiempo, trocándose en los jefes políticos que tenemos hoy.

Para nadie es un secreto que el espectáculo circense que nos adelantaron por Fiestas Patrias tiene como maestros de ceremonias a los jerarcas que dirigen los distintos grupos políticos.

Ver a estos señores defendiendo lo indefendible y tratando de convencernos de la cuadratura del círculo es tragicómico. Con esta votación se confirma que el Congreso padece del síndrome de Werther, que claramente explica la Organización Mundial de la Salud, que coloca al suicidio como uno de los grandes problemas de la sociedad. Esta vez el Congreso lo confirmó frente a todos los peruanos.

Felizmente la población, que está más consciente y más alerta de estos tinglados, ha hecho retroceder a los responsables y ha disipado por lo menos momentáneamente la amenaza que representaba esta repartija para la vida democrática del Perú.

Pero tenemos que estar alertas y los partidos políticos tienen que hacer un mea culpa, corregir rumbos, ya que son la fuente de la institucionalidad, pues estas conductas pueden traerse abajo todo lo avanzado, ya que le quitan seguridad jurídica al Perú, y ya sabemos las consecuencias que esto puede traer.