No sé si finalmente las acciones del ministro Saavedra, junto a los esfuerzos extemporáneos de los señores Boza y Quiroz ante la Odepa en México, tengan buen resultado, pero ya es un tremendo papelón para el Perú el solo hecho de que hoy se esté discutiendo si nuestro país puede perder la sede de los Panamericanos 2019.

Recordará usted perfectamente, mi estimado lector, cómo, en octubre de 2013, algunos representantes del Gobierno y la señora Villarán saltaban en un pie tratando de sacarle provecho político a la designación de Lima como sede. Pues bien, varios “pinchaglobos” en dicho momento señalamos la enorme responsabilidad que significa todo eso en planificación urbana, infraestructura deportiva y de transporte, ni qué decir de los temas exclusivamente de competitividad en cada federación y disciplina, y la enorme cantidad de inversión que tal acontecimiento supone para el Perú.

Pero así como varios pusimos y ponemos en duda nuestra capacidad como país para salir bien parados de este importante evento, viendo el vaso medio lleno, representa (o representaba) una oportunidad de echar andar al menos un objetivo nacional que nos una como país (acaso un ejemplo similar ha sido el caso del proceso jurídico ante La Haya; coincidente y paradójicamente, si Lima pierde la sede, la obtendría Santiago).

Ad portas de perder este partido por “walk over”, habría que señalar que está ocurriendo lo que se adelantó en su momento y lo que es habitual entre nosotros. Las palabras “planeamiento”, “objetivos comunes”, “sentido común”, “liderazgo” y “concertación de esfuerzos” son la excepción que confirman la regla en el país. Han pasado 15 meses de la designación de Lima como sede y no hay siquiera una entidad responsable de liderar este esfuerzo nacional, de carácter transsectorial, que nos indique que vamos en el camino correcto.

Peor aún: en el Presupuesto del 2015, lo acaba de recordar el congresista Beingolea, ni siquiera figura el rubro o la partida correspondiente. La congresista Leyla Chihuán (quien también “pinchó” el globo desde el principio) tiene presentado un proyecto de ley específico para este tema con la idea de echar andar este proceso con rapidez y diligencia, pero tanto el proyecto como el debate duermen hace meses.