César Véliz Mendoza
El sábado reciente se presentó por RPP el alcalde de Huancayo, Freddy Arana, y anunció muy orgulloso que en el parque Humanmarca se iba a presentar la papa a la huancaína más grande del mundo y que el exquisito manjar se había generado durante la construcción del ferrocarril Lima-La Oroya-Huancayo.
El "acontecimiento mundial" cayó por los suelos como una copa de cristal arrojada contra el suelo, el momento que el entrevistador le preguntó al buen Freddy sobre las obras importantes con motivo del aniversario de la creación política de la ciudad Incontrastable y por el primer grito libertado antes que lo hiciera San Martín en Lima.
Los huancas creímos que iba a anunciar cuando menos la solución integral al eterno problema de la basura, escasez de agua, construcción de la vía de Evitamiento que solucionará el problema del tránsito vehicular que es un infierno en horas punta y, lo que él denominó "revolución arquitectónica" de la ciudad.
¡Nada de eso! Por el contrario y muy suelto de huesos señaló que se inaugurarán varias obras pero se cuidó de no decir cuáles porque no existen, salvo cosas menudas e intrascendentes que caracterizan su gestión y, en el colmo de la audacia, quiere reelección. Seguro que no encontraría ni el voto de su mejor amigo ¿lo tendrá?
A propósito ¿qué fue de la convocatoria que iba hacer, como promesa de campaña, a los ex alcaldes para que lo asesoren en temas de mandato local? Él y su amigo Unchupaico, que le va mucho mejor en El Tambo, durante la campaña aseguraron que iban a cerrar el Sistema de Administración Tributaria de Huancayo (SATH).
El buen Freddy se desesperaba, de la mano con Unchupaico, al prometer que si llegaban al sillón municipal desaparecían definitivamente el serenazgo "que era pérdida de dinero y que nunca vigilaba a nadie" ¡Qué pasó?
Son interrogantes, entre muchas otras, que la ciudadanía no debe olvidar para las próximas elecciones. Las encuestas que Correo publica, más allá de las cifras de aprobación y desaprobación, sirven para conocer de cerca a los aspirantes a cargos públicos y así elegir a personas con propuestas viables.
Huancayo y la Región necesitan innovadores, líderes que arriesguen y no temerosos y asustados con el aporte del sector privado. Los 20 millones de dólares que el BID había dispuesto, inicialmente de un total de 200 millones, para solucionar el problema del agua, la actual gestión la neutralizó por miedo a un grupo de gritones. Ese dinero se fue a Tumbes que ahora tiene agua las 24 horas y de calidad.