Opinión

PENSIONES QUE NO SE RESPETAN

Columna: Héctor Mayhuire

08 de Noviembre del 2017 - 07:30 Héctor Mayhuire R.

Preocupante es la realidad de 300,340 afiliados a las administradoras de fondos de pensiones (AFP), quienes tienen pensiones irreales y menores entre S/50 y S/200 de lo que perciben en la actualidad. Todo por la irresponsabilidad de las entidades públicas en donde trabajan, como municipios, gobiernos regionales y otras que incumplieron con realizar los depósitos correspondientes del descuento que aplicaron en los sueldos de sus servidores.

Esta irresponsabilidad y poco interés de no abonar a las cuentas de los afiliados de las AFP es un problema frecuente.

De acuerdo con un informe realizado por la Asociación de AFP (AAFP), los descuentos a los trabajadores sí se efectuaron, pero no fueron depositados a las cuentas de los afiliados.

Hay entidades cuyos titulares del pliego no hicieron este abono durante años, en algunos casos superan los cinco, situación que afectó directamente el monto final de lo que deberían tener como reserva los empleados para percibir, una vez se jubilen, una pensión acorde a las aportaciones realizadas a lo largo de su vida laboral.

Sorprende la dejadez por parte de gobiernos regionales y locales para acogerse al decreto legislativo que promulgó el Ejecutivo el año pasado, y que permitía las reprogramaciones de las deudas pendientes, para así evitar que se incremente lo que se debe, como también para no afectar el monto de la pensión que recibirá el servidor jubilado.

De las 1886 instituciones que deberían cancelar, apenas 112 (menos del 6%) se acogieron a estas facilidades.

Sin embargo, este asunto no es ajeno a empresas privadas, las mismas que descuentan al día las aportaciones al personal, pero recurren a mil artimañas para no abonar a las cuentas de las pensiones.

Esto pasa con frecuencia en algunas mineras que por años dejan de depositar lo que es de su personal a las AFP, y cuando cambian de propiedad, casi siempre las deudas no son reconocidas. Es decir, un abuso constante, donde los únicos afectados son los jubilados que reciben míseras pensiones. Esto debe acabar.

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