Por imitación, llamamos Pentagonito a la Comandancia General del Ejército (cuya forma geométrica no es tal). Allí se sitúa dicha Comandancia General, y algunas Direcciones y jefaturas de la misma institución, nada más.
El último terremoto de Ica demostró que es imposible una coordinación eficaz cuando las comunicaciones se caen. Es necesario recomponer la capacidad de comunicación complementaria por medios tradicionales menos vulnerables, como el radio.
Además, para la celeridad de respuesta ante un problema natural o bélico que amenace el orden público o la seguridad nacional, sería muy productivo, desde cualquier ángulo que se le mire, concentrar físicamente el comando y administración de las fuerzas de seguridad (FF.AA. y PNP) y el ente coordinador de una verdadera Defensa Civil.
El Ministerio de Defensa, el Ministerio del Interior, el Comando Conjunto de las FF.AA., las tres comandancias generales, la Dirección General de la PNP y la Dirección Nacional de Defensa Civil deberían ubicarse "a tiro de piedra" en un solo lugar (a determinar). De este modo, el trabajo diario sería más fluido y las reuniones de emergencia se podrían convocar en segundos.
En Estados Unidos, el secretario de Defensa, el jefe del Comando Conjunto y los cuatro comandantes de fuerzas trabajan en el Pentágono; Langley, donde se ubica la CIA, está a muy pocos minutos. Colombia siguió el ejemplo con buen resultado. Coordinación más rápida y, por interna, menos vulnerable a la penetración subversiva.
Es más fácil y menos costoso blindar y resguardar con sucesivas capas un solo complejo que diseminar oficinas en una Lima cuyo tráfico es ya caótico sin necesidad de terremotos, atentados ni bombardeos.
Se obtendría mayor velocidad de coordinación, facilitando de paso camaradería entre fuerzas, lo que contribuiría a la disminución de los siempre negados, aunque siempre reales, celos y rivalidades interinstitucionales, que en nada contribuyen a la seguridad nacional.
La consecuente disminución de costos administrativos, de comunicaciones y de seguridad, implicaría un significativo ahorro de recursos (tiempo y dinero).
La comunicación cifrada y transmitida por fibra óptica a computadoras con puertos externos, con acceso limitado y registrable para copias escritas, sería considerablemente más segura.
Si el presupuesto para seguridad y defensa queda corto, mayor razón para esmerarse en un mejor uso de los recursos.

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