Qué sentiría Javier Peláez Olortegui, director del Diario de Chimbote, si en la portada de cualquier periódico lo tildaran de coimero tomando como "prueba" solo la versión de alguien que asegura haberlo visto hacer aquel acto inmoral? O ¿Cómo reaccionaría Italo Jiménez, editor del diario la Industria de Chimbote; Cinthya Felipe, directora de Buenos Días Chimbote o su esposo Ignacio Patiño, quien tiene el mismo cargo en TV. Perú, si los acusaran de recibir sobornos o de situaciones similares sin ninguna prueba tangible? Sé que el periodismo local está en una suerte de letargo, sin embargo sorprende particularmente lo hecho por la empresa de Jiménez (Los demás en realidad no tienen problemas y menos un conflicto interno de principios para "adecuar" su línea editorial a favor de quien más les conviene) en el caso del consejero regional Yuri Pérez, porque siempre promueve foros y debates sobre el quehacer de un trabajo responsable. El periodista no puede limitarse a ser caja de resonancia y de paporreta escribir-y creer- todo lo que le dice cualquier personaje sin la mínima acuciosidad para contrastar y tamizar la información. No debe abusar del "condicionamiento" (Es decir, usar palabras como habría, sería, estaría, etc.), para no ser pasible de una eventual denuncia por difamación, o bajo el argumento de que "tratamos de comunicarnos para obtener su versión pero no respondió nuestras llamadas", publicar una nota que no ha sido rigurosamente procesada. Esto también va para Correo, que, aunque en menor escala, pero no menos lesivo y sensacionalista, difundió la información del padre Ildefonso Espinoza. La actividad periodística es más grave aún cuando se induce a alguien a decir algo cuando tal vez no lo quiso hacer. Un ejemplo es Renzo Teruel, autor de la publicación en "La Industria", quien fue el que verdaderamente usó la palabra soborno durante las declaraciones del padre Ildefonso Espinoza y a este no le quedó otra salida que avalar ese calificativo, pues se sintió acorralado y solo atinó a seguir la corriente. Soy testigo de eso. Conozco de muy buena fuente de los "anticuchos" de Yuri Pérez en el Gobierno Regional, pero no los puedo propalar si no me consta o no tengo un documento o un audio revelador. Solo cuento con información de parte e interesada, la misma que ofreció el padre Espinoza (luego mandó a mi correo electrónico el supuesto cheque, tiene dos borrones, con los 250 mil soles de soborno con el nombre de Pérez) pero que ligeramente la mayoría de medios de comunicación publicó en coro. Aunque no nos guste hay que darle el beneficio de la duda al consejero hasta que haya un indicio razonable que demuestre lo contrario. Hace un par de semanas, con motivo de conmemorarse un año más de los Mártires de Uchuraccay, Italo Jiménez me invitó a un panel para discutir sobre "Crisis en el Periodismo", lamentablemente no pude asistir y creo que hubiese sido una buena oportunidad para poner sobre el tapete las taras, deficiencias y malas mañas de esta profesión que al final nos afectan a todos. Y efectivamente, el periodismo está en una evidente y preocupante crisis informativa y ética; un caso palpable e irrefutable es lo hecho por "La Industria" y toda la comparsa de medios y/o periodistas "paporreteros".