Uno de los más grandes abusos e injusticias cometidas en el primer gobierno aprista en la ciudad de Ica, fue sin duda, la apropiación de un inmueble -donde funciona actualmente el Hospital Félix Torrealva Gutiérrez de EsSalud-, a sus dueños Juan Antonio Robles Ruiz y su esposa María Chiang Cabrera de Robles. Esta pareja de esposos eran propietarios de la Farmacia La Merced, ubicada en la esquina de las calles Tumbes e Independencia y de la Droguería Recajar S.A, ubicada en la calle Independencia. Negocios que hicieron a base de tesón y mucho esfuerzo.
Era muy joven aún, cuando veía la construcción de esa obra que era considerada en su momento demasiado para nuestra ciudad, demostrando con ello la visión de futuro de estos pujantes empresarios iqueños, y que por esa prepotencia, terminaron casi en la indigencia.
Con el ahorro de muchos años, los esposos Robles-Chiang, deciden construir lo que sería la Clínica Particular María del Pilar y que finalmente terminaron. Al verse sin dinero para los acabados finales, recurren al Banco Central Hipotecario del Perú -en ese momento un banco estatal y por ende en manos del gobierno de turno-, en la que dejan hipotecada su propiedad. Ahí empezó su calvario.
En aquella época la inflación era galopante y la deuda subía al ritmo de la inflación que era un promedio del treinta mil por ciento anual. Por ese tiempo, vivíamos casi en una economía de guerra. Al ver que había un desfase al momento de pagar la duda, producto de la inflación, deciden buscar unos inversionistas. Una empresa americana decide entrar en el negocio, proyectando aún más lo que originalmente ellos habían pensado. Cuando llegan a un acuerdo de sociedad con esta empresa, van al banco y con una rapidez fuera de lo normal, el Estado se hizo del bien, sin siquiera haber notificado a los afectados, pagando una cantidad irrisoria por esa propiedad. EsSalud pagó -lo que sería el costo actual-, la suma de Mil Novecientos Cincuenta nuevos soles (S/. 1,950). En la actualidad, dicho inmueble esta valorizado en Nueve Millones y Medio de dólares americanos (US$ 9´000.000).
En el año 1988, con la presencia de Alan García, se inauguró el Hospital Petita Ramos. Por cierto, ese nombre que le pusieron fue en honor a la partera o comadrona, que hizo que el diputado de ese entonces, Fernando León de Vivero, viera la luz. Un signo más de la forma festiva, como se gobernó el país. Pero los afectados no se quedaron con los brazos cruzados y siguieron litigando con la finalidad de recuperar su bien.
En el año 1993, el Primer Juzgado Civil declaró nulo todo lo actuado, incluyendo el remate, ya que se demostró que nunca se notificó a los afectados, que su bien había entrado en remate y que fue comprado por EsSalud. En ese momento, ya gobernaba Alberto Fujimori y con el fin de quedarse con la propiedad, la Corte Superior de Ica formó para la ocasión una Sala Civil Especial, resolviendo en forma prepotente como cosa juzgada, poniendo fin al proceso. Es decir, ya nada tenían que reclamar los esposos Robles-Chiang. Para ello se valieron del Dr. Mejía Bonifaz, que al momento de resolver tenía setenta y un años. Esto sirvió para que se anulara dicha resolución -porque ya no podía ser vocal por límite de edad-, emitiendo una nueva sala, en el año 2000, una nueva resolución que no hizo otra cosa que confirmar lo que había resuelto el Primer Juzgado Civil. Se pagó lo adeudado y se declaró finalizado el proceso.
Los dueños del hospital no desean desalojar ni quedarse con ese inmueble, sólo desean que se les pague lo que cuesta actualmente el hospital. Es el momento que un nuevo gobierno aprista se reivindique. El Presidente Alan García tiene la palabra.