Nos enfrentamos de modo diario a una serie de situaciones y actitudes negativas que bien valen la pena aclararlas para variar conductas que van en desmedro de quienes a propósito siguen confundiendo, por ejemplo, el ser pobres con el ser desaseados y desaliñados ante cuadros deprimentes que muchos ojos críticos nos recuerdan a través de innumerables comentarios. La pobreza no debe ser signo de desaseo ni descuido ante los niveles mínimos de calidad de vida, la dignidad del hombre no solo recae en el valor intrínseco y espiritual de todo ser humano, recae también en el trato humano y altruista que éste pueda brindarse, no importa, si se es catalogado POBRE.
Aquí debemos ser bastante claros al separar -pobreza de indigencia- pues resulta obvio que el indigente vive en la miseria y lo único que espera es poderse llevar algo a la boca aunque sobreviva del lado de harapos y andrajos; pero el término POBREZA asume niveles que van desde una mal llamada clase -media baja- hasta quienes sobreviven con el famoso sueldo mínimo vital o la fuerza de sus manos en el ciclo laboral informal?es decir, según fuentes fidedignas el Perú refleja un 67 % de pobreza que sin ser parte necesariamente de la indigencia nacional; son parte prioritaria dentro del tejido social contemporáneo.
Ahora bien, tomando como arista el tema pobreza no es posible que aún mucha gente acuda cotidianamente a dicha mención y definición para "encubrir" situaciones de descuido y dejadez personal, para disimular efectos que lindan con el vilipendio e insulto a la palabra ?Dignidad-?por que es indigno que ciertos gobernantes y determinadas autoridades de turno regalen pescado a manos llenas sin enseñar a pescar a quienes solo acostumbran estirar las manos para recibir el maná del cielo, por que no es nada digno que acostumbren a regalar calaminas, frazadas, ollas y alimentos a cambio de votos cada ciclo electoral, asumiendo que el pobre pertenece a una manada de carneros, y no, a un grupo humano digno y respetable.
Porque no es posible que quienes sean desaseados y desaliñados, mencionen ser pobres y le vayan echando la culpa de la falta de agua y jabón a su pobreza?que quienes siendo pobres sean seguidores acérrimos de la pestilencia y descuido personal jurando no tener dinero para la práctica del baño diario, aunque consuman decenas de caja de cerveza cada fin de semana o fiesta patronal?ser pobres no es un pecado, estar codeado de la pobreza no es un yerro humano incalificable por sus consecuencias; pero jamás debiera significar empaparnos de mugre y no querernos como seres humanos. No olvidemos que la calidad de vida también es querernos un poquito y velar por nuestro aspecto personal.