Madre, yo al oro me humillo, él es mi amante y mi amado, pues de puro enamorado de continuo anda amarillo. Que pues doblón o sencillo hace todo cuanto quiero, poderoso caballero Es don Dinero.
Que pues doblón o sencillo hace todo cuanto quiero, poderoso caballero Es don Dinero.
Aunque por medio de este poema Francisco de Quevedo nos demuestre, satíricamente, el poder del dinero, no es mi intención hablar de ello, sino de algo que ocasiona en las personas un mayor gusto dejando de lado los problemas pecuniarios: conocer algo más sobre nuestra lengua. En este caso, se trata de reflexionar sobre aquellas palabras con las que tratamos de una forma familiar y coloquial al dinero, entre las que destacan, como veremos más adelante, "quina" y "luca".
Sin duda, se trata de términos relacionados con el "dinero", sustantivo que curiosamente designaba un tipo de moneda de la Edad Media (moneda de vellón que resultaba de la aleación de la plata con el cobre), cuyo nombre procedía del de la moneda romana "denario". Pero, así como se acuñó este tipo de moneda, también se acuñaron en la Edad Media en España, y en siglos posteriores también en América, diversas monedas como el "doblón" (?moneda antigua de oro, con diferente valor según las épocas?), además del "sencillo" (?dicho de una moneda: pequeña, respecto de otra del mismo nombre, de más valor. Real de plata sencillo.?), monedas mencionadas por Quevedo en el poema con el que abrimos este artículo.
En efecto, podemos encontrar distintos nombres de monedas que a los peruanos nos resultan familiares por haber sido acuñadas aquí en épocas pasadas, como los "reales". Por ello, aún podemos escuchar decir a nuestros abuelos: "Estos realitos son para mis nietos". Los "reales" fueron, precisamente, una de las primeras monedas de plata acuñadas en la Casa de Moneda del Virreinato del Perú por Real Cédula de Felipe II, en 1565.
El hecho de que las palabras de una lengua estén sujetas a cambios léxico-semánticos como resultado de una convención y de la creatividad lingüística de los hablantes, explica el uso coloquial de palabras como "quina" (cincuenta céntimos de nuevo sol) y "luca" (un nuevo sol). Debemos señalar, a este respecto, que su uso cotidiano no sólo en Perú, sino también en Chile (por quinientos y mil pesos, respectivamente) y en Argentina. En el caso de "quina", se puede entender como un acortamiento léxico de "quinientos", lo que significaría que el uso de esta jerga, al parecer del lunfardo, se ha extendido hasta el Perú. El origen de "luca" responde a un procedimiento léxico aún más interesante. Se podría tratar de un acortamiento de la sílaba inicial (procedimiento llamado aféresis) de "peluca"; pero, además, "peluca" o "pelucona", curiosamente, era el nombre que recibía coloquialmente la "onza (8 escudos)", un tipo de moneda acuñada en la Casa de Moneda de Lima hacia 1751. El nombre de "pelucona" se debe a la figura de Fernando VI (hijo de Felipe V) en la cara o anverso de la moneda, quien aparecía con una exuberante peluca de estilo francés. La "chapa" que recibe esta moneda aparece incluso en una de las Tradiciones Peruanas, en la que Ricardo Palma explora las costumbres anteriores al siglo XIX: "Oigan ustedes hablar de esas costumbres de los abuelitos. El más modesto dice: ¡Vaya si me han comido plata las mixtureras! Nunca hice el domingo con una pelucona. Los mozos de mi tiempo no éramos como los de hoy, que cuando gastan un real piden sencilla o buscan el medio vuelto?" ("El mejor amigo?un perro", cuarta serie).
En fin, podríamos seguir describiendo otras jergas populares como "guita", "marmaja", "china", "un palo", "ripio" pero, como el tiempo es oro, dejaremos nuestras reflexiones sobre estas palabras para otro momento.

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