César Véliz Mendoza
Nadie es una isla, completo en sí mismo, cada hombre es un pedazo de continente, una parte de la tierra?la muerte de cualquier hombre me disminuye porque estoy ligado a la humanidad, por consiguiente nunca hagas preguntas por quién doblan las campanas: doblan por ti. (Ernest Hemingway).
Cuánto de real tiene este mensaje ahora que la sangre derramada en la selva ha enlutado al país que aún llora a sus 24 policías asesinados a quienes les robaron 40 ametralladoras AKM y nueve nativos muertos en confrontación por obra de algunos políticos radicales y dos radioemisoras que alborotaron la selva con mentiras.
La muerte nos duele a todos. Unos afirman que el desgarrador resultado es consecuencia de falta de diálogo con las comunidades nativas sobre el progreso y desarrollo con nuevas leyes. Otros, con mentiras que se intentó privatizar o quitarles sus tierras e, incluso, que iban a pagar por el uso del agua vendida a transnacionales.
Que faltó diálogo es cierto. En el país aún subsisten comunidades en la sierra y selva que tienen sus propias leyes. El más notable o el Apu son los jueces. No saben qué es Congreso ni D. Legislativos que realmente protegen y desarrollan la flora y fauna, sin que se quiera decir que el 1.4% de selváticos sean dueños del 70% del país.
Engañarlos, sembrar odios y decirles que sobre sus tierras construirán carreteras y explotarán petróleo por más ventajas que traigan, para ellos es un atropello. Es como sin consultarnos una empresa se meta a nuestra sala en busca de oro.
De esto se aprovechan algunos políticos radicales, ONGs, hasta un cura de izquierda que "denuncia" una fosa con cadáveres que nunca existió, reservistas, manipuladores, traficantes de maderas finas y cocaleros mientras el oficialismo se deja ganar.
Los que buscan publicidad y votos no pierden tiempo al promover violencia con marchas, protestas, exigen cambio del Gabinete y vacancia presidencial utilizando inocentes como carne de cañón. El gobierno tiene que responder con argumentos y con gente que conozca la realidad de los nativos, que hable y piense como ellos.
En la llamada cumbre continental andina en Puno a la que asistieron congresistas de izquierda y Pizango, asilado por Ortega acusado de matar a indígenas miskitos en Nicaragua, a través de discursos marxistas, acordaron la insurgencia hasta derogar, entre otros, los D. Legislativos 1090 y 1064 (ley forestal y de fauna silvestre y aprovechamiento de tierras agrícolas) y bajarse el TLC con Estados Unidos.
En el colmo del engaño los agitadores dicen que la protesta no tiene nada que ver con el TLC. Mentira, este instrumente comercial contempla la protección a la flora y fauna silvestre. La derogatoria significaría traerse abajo el trabajo de años.
Basta de engaños. No más leña al fuego, evitemos una convulsión social. Recordemos que cada hombre es un pedazo del continente, una parte de la tierra, por consiguiente nunca hagas preguntas por quién doblan las campanas. Doblan por tí.

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