Alrededor de 7 millones de camélidos viven a lo largo de los Andes, desde Ecuador hasta Tierra del Fuego, entre 3,600 y 5,000 metros de altura. El Perú tiene 5 millones de alpacas, guanacos, llamas y vicuñas, de ellos, 3 millones 600 mil son alpacas, el 85% de la población mundial. Más de 90,000 familias viven de su crianza

De estos animales aprovechamos carne, cuero y fibra. Las más cotizadas han sido las fibras de alpaca y vicuña por su finura. La de vicuña tiene de 12 a 13 micras de grosor, la de alpaca de 18 a 33, mientras la competidora cachemira tiene 14 micras.

En el Perú está ausente una política planificada y de largo aliento sobre este recurso potencialmente estratégico. Existe el Consejo Nacional de Camélidos Sudamericanos y el interés en crear el Instituto Nacional de los Camélidos Sudamericanos, INCAS, debe hacerse realidad.

Una propuesta seria considera:

1) Planificar y adecuar la producción alpaquera a las inclemencias meteorológicas: cobertizos, soporte veterinario y alimenticio

2) Investigación indispensable para mejorar la calidad y finura de la fibra y combatir eficazmente las enfermedades asociadas.

3) Desarrollar la comercialización de la carne de camélidos, la llama especialmente, con las autorizaciones sanitarias necesarias

4) Impulsar el desarrollo tecnológico y procesado de la fibra, lavado, hilado, diseño tejido.

5) Ampliar el apoyo técnico y crediticio sostenido para lograr empresas productivas y comercializadoras generando mejor ingreso y calidad de vida a los productores alpaqueros

Un país con oportunidades es un objetivo.