Opinión

PPK y la izquierda

COLUMNA: IVÁN SLOCOVICH

05 de Febrero del 2018 - 07:30 IVÁN SLOCOVICH PARDO

Es verdad que la izquierda tiene su propia agenda política, que pasa por el rechazo al indulto a Alberto Fujimori -personaje que sin duda los mantiene vigentes- y el llamado a nuevas elecciones generales antes del 2021. En ese sentido, el presidente Pedro Pablo Kuczynski y la premier Mercedes Aráoz han lanzado críticas el último fin de semana contra el Frente Amplio y Nuevo Perú por su decisión de reimpulsar la vacancia del Mandatario.

Sin embargo, el Poder Ejecutivo cometería un grave error si tiene como única estrategia el culpar de todo a los planes de la izquierda de Marco Arana y Verónika Mendoza, para así tratar de aglutinar a los enemigos de los “camaradas” y salvarse nuevamente del pedido de vacancia que pesa sobre la cabeza del presidente Kuczynski, pues hay indicios muy delicados que podrían ponerlo en una situación muy complicada junto con el Perú entero.

Si dejamos de lado el asunto del indulto a Fujimori del intento de la izquierda por vacar al presidente Kuczynski, y dejamos “solo” los pasados nexos de este con la empresa corruptora Odebrecht en los tiempos en que era ministro de Alejandro Toledo, el Poder Ejecutivo debería tener, de igual forma, motivos suficientes para preocuparse, pues no hablamos de poca cosa. Además, a fines de este mes viene la declaración de Jorge Barata ante los fiscales peruanos.

La vacancia puede haber sido planteada por la izquierda, pero si esta tiene el sustento necesario basado en las hoy dudosas consultorías dadas por el actual jefe de Estado a la constructora, cosa que inicialmente negó, otras fuerzas del Congreso podrían plegarse y ahí sí ni los “Avengers” de Kenji Fujimori podrían salvarlo de ser enviado a su casa, tal como pudo haber sucedido en diciembre último, cuando aún tenía como arma de negociación el indulto a Fujimori.

La situación para el Presidente y el Perú es complicada. Cada vez se hace más evidente que tenemos un gobierno débil que no cuenta con apoyo político ni el de las calles, y que vive amenazado no tanto por la oposición, sea fujimorista, aprista o de izquierda, sino por las sombras de las actividades profesionales realizadas por un mandatario que no supo aclararlas en su momento. Las semanas que vienen son cruciales, pero queda claro que el panorama es más que sombrío.

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