Ante una respuesta directa y cabal sobre el tema de la reducción de los índices de pobreza en el Perú, es preciso dejar falsos optimismos, y mas bien, asumir posiciones realistas y de honda responsabilidad por lo que nos toca en esfuerzo y dedicación a cada uno de los peruanos concientes de restar miseria y sumar oportunidades, de asumir retos y esfuerzos alejados de apasionamientos politiqueros que como la moda, suelen ser pasajeras?la pobreza como parte de una agenda social importante sigue rodeada de mucha incredulidad ciudadana, y es allí, donde la gente se sigue preguntando, ¿se reducirán efectivamente los niveles de pobreza?.
El actual gobierno, como lo mencionara el Presidente de la República en su discurso del 28 de julio último, ha anunciado que durante lo que queda de su período (2007-2011), la reducción de los niveles de pobreza serán mayores, teniendo como propósito disminuirla al 30 % de la población nacional, lo que arroja un promedio de aproximadamente 4 % por año?al respecto la gente se sigue preguntando si habría que creerle al mandatario peruano en razón de ciertos antecedentes que mucha gente no olvida en concordancia a su primer gobierno; si los peruanos estamos en condiciones de confiar en las diferentes medidas, oportunas y buenas supuestamente, para paliar la pobreza existente.
El jurista reconocido Raúl Ferrero acota al respecto; el Estado invierte en 82 programas sociales un total de S/.3, 306 millones de soles por año y que, lastimosamente según información del Ministerio de Economía y Finanzas y el Mimdes, solamente el 30 % de esa suma llega a la población más necesitada. La razón que explica las frustrantes cifras anteriores, está en la terrible ineficiencia del Estado para llegar en ayuda real a los sectores más pobres. Los programas sociales están actualmente en proceso de fusión para que no sean más de 26 y así hacerlos más efectivos, lo que requiere eliminar la yuxtaposición entre ellos, ya que ciertamente se duplican, con el agravante de que los gastos administrativos superan el 10 % de ese gasto social.
Aquí habría que señalar también, a colación del tema de la pobreza y su reducción real o irreal, la preocupante falta de gestión del Estado. Para nadie es un secreto que todo programa social es signo de ?repartija de puestos- , que toda institución ligada a diferentes programas sociales ha tenido una planilla recargada de "militantes y simpatizantes" , que toda organización de apoyo social ha sido muchas veces la caja chica del grupo político de poder?que según estudios de la Universidad del Pacífico, de diez vasos del Programa del Vaso de Leche, solo llegan tres a quienes realmente deberían llegar?¡siete! Se pierden en el camino.
El Padre Hubert Lansiers escribía alguna vez?el día que la política y la politiquería dejen de inmiscuirse en los programas sociales, el día que esa mano negra de los intereses mezquinos del poder de turno deje de entrometerse en la lucha contra la pobreza, ese día recién podrá haber una verdadera batalla contra ese flagelo inmisericorde de nombre pobreza.

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