Puno no tiene una explicación unívoca. Podemos ensayar varias y todas pueden ser posibles, pero sus soluciones son complejas.

1) Poca presencia del Estado: Puno, como muchas zonas alejadas, padece de una presencia relativa del Estado. Ello por falta de infraestructura básica, ausencia que basada en la compleja geografía nacional logra que los pueblos del Ande estén separados por muchos kilómetros y sus poblaciones sigan dispersas.

2) Cosmovisión propia: el poblador que reclama eliminar la minería y limpiar el Ramis es en este caso aimara y vive mayoritariamente al sur del Titicaca. Su centro urbano más importante es El Alto, Bolivia. Se estima que la nación aimara tiene 1.6 millones de habitantes, repartidos entre Puno, Tacna, Moquegua y Arequipa, Arica, Iquique, Antofagasta, Salta y Jujuy. Viven de la agricultura, la cría de animales, y por ello protegen sus fuentes de sobrevivencia. No son mineros, pero es cierto que en dicha actividad encuentran una forma de sobrevivencia de la que también dependen, aunque en forma secundaria. No olvidemos las dificultades de Puno, donde el contrabando de Bolivia y la minería ilegal son actividades muy lucrativas pero delictivas, aunque no por ello vistas mal por el poblador de la zona, pues en lugares tan alejados y pobres cualquier actividad que permita ingresos hace en muchos la diferencia entre la vida y la muerte, permitiendo que otros ganen mucho dinero.

3) Salud: Puno es recordada en Lima todos los años a partir de junio, mediante innumerables campañas para ayudar a que los niños y los ancianos no mueran de frío. Últimamente, con gran reticencia, se vacuna a niños contra la gripe.

4) Recursos naturales: Puno tiene minería y recibe cantidades importantes de canon, las que no se usan correctamente y la vida del poblador no mejora. Llega poco y mal a las zonas productoras y el canon demuestra una vez más que no ayuda. No ha fidelizado a los puneños con la minería y ellos repiten que no les importa el canon.

5) Dirigentes: es raro que las protestas en Puno hayan estado tan organizadas. Aduviri, con un Poder Judicial que le toma su manifestación en Canal 5, es algo nunca visto. No hay presencia de alcaldes ni del presidente regional en la negociación. ¿Quién apoya a Aduviri? ¿Realmente representa a los puneños? Ya se sabrá.

Puno no es sencillo, y si la ley no vuelve a imperar y es aplicada igual para todos, será la peor pesadilla para el gobierno entrante, pues el mal ejemplo se contagia rápido. Los peruanos debemos apoyar al Ejecutivo para terminar con el conflicto, pues no se puede permitir el chantaje ni la violación de las normas vigentes sobre minería. Ojalá el gobierno entrante negocie mejor con Puno y logre mayor presencia del Estado. Veremos.