Vino a visitarme un extraño personaje no identificado: no sé si era un ángel, un profeta, un periodista "busquilla" o un psicólogo encuestador. Me hizo preguntas y esperó respuestas. Así:
- ¿Qué harías si quisieras ganar sueldos por 300 mil soles al año?
Bueno, primero que nada, conseguirme dos empleos: uno, de segundo vicepresidente y otro, como congresista de la República. Suficiente.
- ¿Y si quisieras ser el cajero en la campaña política del futuro presidente del Perú, amigo y admirador de Hugorila Chávez?
Bueno, en ese caso, convencería a mi hermana de que convenza a mi cuñado para que me nombre su "cajero perpetuo peruano-venezolano".
– Y si tuvieras que dar cuenta de un reguero de dólares venezolanos que llegaron a tus honestas manos para gastar en la campaña, ¿cómo te las arreglabas?
Sencillo: nombro a un abogado inteligente, despierto, hábil y un poco mañoso, para que me defienda de los envíos venezolanos, con tanta astucia como ya lo hizo en el "Caso Madre Mía". Como recompensa le consigo dos puestos con S/. 300,000.oo al año y que se los pague el Fisco.
- ¿Y los supuestos "aportantes fantasmas" a la campaña, que resultaron misios, desposeídos y utilizados sin su autorización y que ni siquiera supieron de qué se trataba...?
Se los mete presos para que no estorben y asunto concluido.
- ¿Y qué harías si tuvieras un hermano en la cárcel, purgando condena por asesinato de cuatro policías y dos reservistas en una subversión armada?
En ese caso, conversaría con un Primer Ministro llamado Salomón Lerner Ghitis para pedirle que le quite a mi hermano el apodo de "asesino" y lo dignifique diciendo públicamente que "es un preso que ha cometido una infracción...".
- ¿Pedirías que al "infractor" lo pongan en libertad?
Bueno, quizás no se pueda, por el proceso. Pero sí pediría que no le quiten sus celulares -supongo que tendría cinco o seis-; que le autoricen sus visitas políticas, que acondicionen un ambiente para sus conferencias de prensa y que no lo estén hostilizando como si fuera un delincuente.
- Y si tuvieras una amiguita-política, despierta, entradora, parlanchina y ginecóloga, vestida a la moda, que tuviera ganas de vivir en París, ¿qué harías por ella?
Al toque hablaba con el Canciller de la República -un tal Roncagliolo- para que la instale como Embajadora en la Embajada del Perú en París y que se ocupe de embarazos, moda y belleza. O en dar a luz, como una velita.
- ¿Y qué harías si tuvieras un proyecto minero en Cajamarca?
Venderlo en 24 horas, o antes si se puede y en lo que me den. Los vándalos y los bárbaros no quieren minería: odian "el canon".
- Y si tu mujer fuera mandona, metete, entrometida, mangoneadora y le encantara meterse en camisas de once varas, ¿qué harías por ella?
¡Lo imposible, con tal de que fuera "primera dama" y me dejara en paz...!

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