Mueve a suspicacias que la Academia Nacional de la Magistratura haya firmado recientemente un acuerdo con el Instituto de Derechos Humanos de la PUCP -controlado por el Salomón Lerner que fue el Sumo Pontífice de la CVR, no el expremier- para capacitar a jueces.
Es evidente el contrabando ideológico y la lavada de cerebro caviar que se va a dar allí, aparte que tampoco es bueno para la justicia peruana que sus magistrados tengan tanta cercanía con los abogados de determinada universidad, máxime cuando se están viendo casos tan sensibles como el litigio por la herencia de Riva-Agüero. No debemos después asombrarnos de esos fallos alucinantes que a veces salen de nuestro PJ en contra de las Fuerzas Armadas, o muy benignos con los senderistas al tocar temas de terrorismo, si este instituto, Justicia Viva o la ONG IDL de Ernie están capacitando a los jueces.
Muy mal hace el magistrado supremo Francisco Távara de estar fomentando este tipo de acuerdos que pueden traer un contrabando ideológico. Los contribuyentes que con nuestros impuestos pagamos las remuneraciones de los jueces también tenemos derecho a exigir que estos tengan una formación imparcial y desideologizada, Sr. Távara.
Y hablando de contrabandos ideológicos, el domingo pasado hallé en el suplemento Domingo (página 9) de La República un extracto indignante de un libro escolar de la Editorial Santillana para colegiales de quinto de media de colegios privados, donde en un texto para debatir se proponía el tema de "El Ojo de Llora".
Quien había escrito el texto tildaba de "ultraderechistas" a los críticos de este polémico monumento por haberse indignado con el pequeño detalle -fina y desatinada cortesía de la escultora holandesa Lika Mutal- de que hayan colocado allí los nombres de senderistas al lado de los de sus víctimas.
O sea, según el imbécil (no existe otro adjetivo calificativo más preciso) que escribió eso en ese libro escolar, un judío o un patriota holandés sería un "ultraderechista" si protestara porque se colocasen nombres de nazis al lado de los de judíos exterminados o patriotas de la resistencia holandesa asesinados.
Después se menciona la desproporcionada reacción fujimorista (pintaron de naranja la escultura), pero a mí lo que me indigna particularmente es que a nuestros escolares se les meta así ese contrabando ideológico, donde eres automáticamente un "ultra" si no estás de acuerdo con la óptica caviar.
Y según leo, también en ese texto te meten las conclusiones de la CVR como si fueran la Biblia (lo que, lógicamente, La República celebra). Están locos estos de Santillana de poner este tipo de cosas en los textos y le pido a los padres de familia cuyos hijos usan los libros de esta editorial que los revisen prolijamente para detectar este tipo de "brainwash" y que protesten contra esto.
Después no alucinen si mañana su prole -que ni vio a Sendero como ustedes- los tilda de "fachos" en la mesa si les escuchan criticar a ese monumento, a la CVR o a la caviarada gracias a la Editorial Santillana.

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