El pasado sábado salí con la familia en busca de un descanso y de paso para visitar el famoso santuario del bosque de rocas de Huayllay, a la postre ungido como una de las siete maravillas del Perú, el cual el pasado 25 de marzo cumplió dos años de haber sido elegido como tal. Queríamos ver cuánto ha avanzado o mejor dicho cuánto a mejorado este destino turístico del Perú desde su elección, lo cual sinceramente poco o nada ha cambiado en cuanto a la recepción de turistas.
Hace poco más de diez meses advertíamos que para llegar a Huayllay teníamos que hacer malabares para sortear los enormes huecos de la carretera, adicionándole a ello la descomunal polvareda que se levantaba al paso de los vehículos o los enormes lodazales que se originaban por la caída de lluvias, pues ello sí ha cambiado.
Ahora Ud. puede llegar desde la Carretera Central por una nueva vía de 13 kilómetros, totalmente asfaltada lo cual acorta el tiempo de viaje y lógicamente es mucho mas cómoda, pero, de lo que no podemos decir lo mismo es de la atención a los visitantes que en vez de mejorar, ésta ha decaído notablemente. Si Ud. quiere conocer el bosque, no encontrará guías de turismo (éstos aparecen solo los días de fiesta o en los festivales turísticos), salvo, que lo vaya a buscar a sus casa o simplemente recorrer a su suerte por el bosque y si tiene algo de fortuna alcanzar a ver las figuras pétreas, y si tras el agotador paseo Ud. Tiene ganas de refrescarse, (pues Huayllay posee una de las zonas de aguas termo medicinales del Perú), trate de llevar consigo un poderoso desinfectante, por la siguiente razón; fuí testigo, así como también un reconocido hombre de leyes de Pasco, que tuvo que retirarse tras observar pasmados, como los lugareños asistentes a la piscina sin inmutarse sacaban desde sachets de shampoo, hasta enormes barras de jabón patito, para "bañarse" a vista y paciencia de los desprevenidos visitantes, ahh y eso no es todo, pese a que en la puerta de ingreso a las piscinas se aprecia unos enormes letreros donde se prohíbe bañarse, llevar jabones shampoo , detergentes y bebidas alcohólicas, esto es letra muerta, porque también un grupo de jóvenes cerveza en mano celebraban, creo yo, haberse bañado después de unos seis meses.
No estoy en contra de los usos y costumbres de los pueblos, ni mucho menos, pero, si los lugareños están acostumbrados a bañarse en las piscinas, lo menos que debería hacer el municipio de Huayllay o la comunidad que esta a cargo de la administración, es construir duchas, pues existe abundante agua que finalmente se desperdicia , además solamente existen dos servicios higiénicos, una para damas y otro para varones , no quiero imaginarme que sucederá cuando hay fuerte afluencia de visitantes en época de festivales. Ojala que estas costumbres cambien lo más pronto posible y así con orgullo mencionar que Huayllay es verdaderamente una de las siete maravillas del Perú.