Opinión

Que se vaya Vizcarra

COLUMNA: Francisco Cohello Puente

14 de Agosto del 2019 - 09:45 Francisco Cohello

El país ha visto desde el sábado el acto de rendición más vergonzoso que se haya percibido en un mandatario: ha visto la impudicia de un sometimiento, la procacidad de una entrega, el asco de una claudicación. Martín Vizcarra debe irse, renunciar -no estoy de acuerdo con la vacancia-, porque un presidente representa la máxima autoridad de un Estado y en Arequipa demostró que no la tiene. Que se vaya donde no haya que apelar a la inteligencia estratégica para gobernar sin mayorías, no haya que imponer el rigor de los contratos a los extremistas, donde se haya prescindido del Estado de Derecho. Que se vaya donde existan constituciones a la medida y plazos acotados, donde las encuestas reinen y sean la pólvora para las decisiones más explosivas. Que se vaya donde la prensa lo trate con pleitesía y candor, donde el canon minero no sea un vehículo para el desarrollo. Que se vaya a gobernar al reino de Nunca Jamás, donde no existan los Cáceres Llica, las censuras ni las interpelaciones, donde no haya que sofocar protestas con la vara ecuánime pero firme de la ley y los contratos de hoy sean la letra muerta de mañana. Que se vaya -insistimos- a gobernar a la tierra de nadie, donde no haya temor a los huaracazos con piedras y un alcalde distrital pueda pecharte delante de tu premier. Que se vaya -y pronto- donde proliferen las fábricas de rodilleras y no se balbucee ante la inconsecuencia y la adversidad. Donde frente al riesgo y la presión, ante la revuelta de las hordas y la sinrazón de los radicales, el presidente de un país no tenga que golpear la mesa, gritar, levantarse e irse si es necesario. Que se vaya donde no rija el imperio de la ley, a un país que no haya parido a Grau y Bolognesi, a Ugarte y Andrés Avelino Cáceres, y donde, ante la más elemental hostilidad o miserable bravuconada, no le tiemblen las piernas, no le lagrimeen los ojos ni se le humedezcan los pantalones.

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