Aunque soy de la Alianza Lima, no me van a calificar de traidor al recordar los 95 años que habría cumplido el famoso Lolo Fernandez que nació y vivió para la "U". (Las ?gallinas? para nosotros y los ?cagones? para?).
A Teodoro Oswaldo Fernández Meyzán creo que le gustaría repetir su hermosa infancia como la intuyó su biógrafo el extinto y gran periodista don Guillermo Cortez Núñez. Así fue la jugada del cañetano? Don Teodoro nació entre mangos y algodonales en la hoy partida hacienda de Hualcará, Cañete (Lima). Tuvo cinco hermanos mayores y dos que nacieron después de él. Alberto, Alejandro, José, Arturo y Custodio le precedieron y le continuaron Rosa y Eduardo.
Raymunda y Tomás fueron los padres. Casimiro Luyo fue el amigo de toda la vida de don Teodoro. El padre de Lolo trabajaba en la administración de la hacienda. Siendo muy niño ?cañoneó? el tarrajeo de la pared de una iglesia que estaba detrás del arco.
A los diez años, don Teodoro debutó como wing derecho en su querido equipo el Huracán de Hualcará que enfrentó a los infantiles del Alianza de San Vicente de Cañete. Así de modo oficial, el 30 de agosto de l923, Lolo no sólo debutó, sino que hizo su primer gol mediante un demoledor puntazo que dio el triunfo a su equipo. Años más tarde se graduó como Contador y se consagró como futbolista a la Santísima Virgen del Carmen para su protección. Don Teodoro fue del pueblo.
Como destrozaba los zapatos jugando al fútbol, no tuvo otro remedio que hacerlo descalzo. Así también ocurrió con su grupo de amigos y con sus hermanos, entre ellos, Arturo. Empezaron jugando con las clásicas pelotas de trapo a las que LOLO las "destripaba" siempre con sus potentes patadas. Estas pelotas hechas muchas veces con las medias de su hermana Rosa fueron reemplazadas por las vejigas de los chanchos. A este tipo de balón lo bautizaron como "soplón", debido que para inflarlo había que soplar fuerte para endurecerlo y hacerlo rodar. Muchos "soplones" fueron reventados por los derechazos de Lolo.
La niñez, es la única etapa de la vida del hombre que nunca termina. Por eso será que nos volvemos niños y malcriados de viejos en edad. Pero la niñez es la flor que nunca se marchita en el espíritu de la gente que añora los años maravillosos del ayer. Lolo fue ese niño de almíbar y de manitas pequeñas y suaves. También, el dotado de esa extraña fuerza que administró a través de su pierna derecha rompiendo redes de arcos, astillando sus parantes y hasta desmayando a un hincha cuando en Huacho disparó un "cañonazo" desde media cancha haciendo otro gol.
Nacido el 20 de mayo de l913, vino al mundo bajo la protección del signo Tauro y regido por el planeta Venus. La piedra favorable que nunca quizás tocó el pie descalzo del niño Lolito era el zafiro claro. La gente de este signo es sensible, doblega sus pasiones y es emprendedora.
El oráculo que leyó la familia Fernández Meyzán para el futuro artillero dio como su color favorito el amarillo y su día favorable, el domingo. ¿Fue acaso una casualidad que ese amarillo sería luego el crema de Universitario de Deportes y el domingo ese día repetido que los shots de Lolo llenaron de emoción a estadios repletos de Perú y del mundo? ...
Teodoro se peinaba con una raya al costado y usaba una ?redecilla? en la ?mocha?. El centro forward más poderoso del fútbol peruano no jugaba precisamente como centro delantero, sino, como wing derecho dado que su hermano mayor Alberto tenía el privilegio de ese lugar en la cancha.
Su otro hermano Arturo lo acompañaba en el ala izquierda. Pero sólo en los primeros partidos en Universitario jugó como alero derecho ya que después fue colocado definitivamente al centro para explotar su capacidad de "fuego".
En la rueda de la vida, llegará el instante supremo que Teodoro Oswaldo Fernandez Meyzan, tenga de nuevo otra infancia, así de sencilla y feliz, para dar campo al nacimiento de otro hombre que deje huella en la estrella donde vuelva a vivir sonriendo.... Fin.

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