Breve homenaje a Anna Laemmli



Infortunadamente, hace muchos años que perdí a mi madre y hace poco más de tres perdí a la madre de mis hijos, Anna: una mujer con ternura de amapola y coraje de guerrillero...

Hoy quisiera, pese a la tristeza de ambas ausencias, saludar con verdadero afecto a todas las madres que lean esta líneas y decirles que no estoy del todo de acuerdo con el manoseado "día de la madre": preferiría que hubiese 365 días de la madre: sin explosiones publicitarias para vender cuanto existe en el planeta que pueda interesar a las señoras; sin tantos adornos repetidos que duran apenas 24 horas; sin tanto aspaviento, que suena más a negocio que a madre.

No sé quién inventó, ni dónde, ni cuándo, aquello de que las mujeres son "el sexo débil". (Debió ser un acomplejado). Está científicamente probado, hasta la saciedad, hasta el hartazgo, que la mujer es superior al hombre en:

a) Tolerancia ante dolor; b) Serenidad en situaciones críticas o frágiles; c) Resistencia a la ausencia de alimentos y bebidas; d) Modos de soportar situaciones angustiosas, inclusive torturas; e) Recuperación física y mental después de desastres orgánicos, sicológicos o combinados; f) Respuestas y actitudes certeras y educativas en el tratamiento de hijos adolescentes o conflictivos; g) Capacidad de ternura con su familia y perdón de los agravios... (Se me acabaría el alfabeto y no termino).

Para que la humanidad exista hacen falta dos protagonistas: un espermatozoide y un óvulo. El primero es aporte de una experiencia, sin duda grata, pero también instantánea. El segundo se hace cargo de una tarea que dura nueve meses: molestias, náuseas, vómitos, contracciones, mareos, angustias, pesadillas, preguntas indescifrables... (¿niño o niña? ¿parto natural o cesárea? ¿nacerá bien? ¿tendremos el dinero para pagar? ¿me atenderán en el hospital del seguro? ¿sabrán cuidar a un recién nacido...?) ¡Qué cómodo es contribuir con un espermatozoide y reunirnos con amigos en un café y contarles que nuestra mujer está dando a luz...!

Llamar "sexo débil" al sexo femenino me parecer una estupidez machista del tamaño de una catedral: bien haríamos en heredar de nuestras madres algo de su fortaleza.

Pensemos un minuto en los millones de madres que hoy -como siempre- son para sus hijos el sostén, el soporte, el alimento, la seguridad, la escuela, el desayuno y el almuerzo, los zapatos, la educación, el anillo de matrimonio empeñado en una Caja de Crédito para que el niño tenga el trajecito, o la niña el vestido de la Primera Comunión... Pensemos en las madres que no viven más que para sus hijos, con una abnegación que la Madre Teresa de Calcuta reconocería... ¿O me equivoco?

Deshecho, explotado o licuado el matrimonio, en altísimo porcentaje de los casos la madre se convierte en papá y mamá de la prole. El padre se transforma en "ex" y se le olvidan los zapatos, la alimentación, la vivienda, el colegio y hasta el cumpleaños de sus hijos, que también se convierten en "ex"...

No repitamos jamás que la mujer es "el sexo débil" y veneremos a la madre los 365 días de cada año. luis15rey@yahoo.com