Para ser diplomático de carrera, hay que luego de terminar
estudios de Derecho, seguir un programa de dos años en la Escuela Diplomática del Perú. Si quieres ser oficial de las Fuerzas Armadas o policiales, tienes que «soplarte» 4 años con los rigores del estudio y de la disciplina. Si quieres ser sacerdote tienes que ingresar a un seminario y formarte como tal.
Pero si quieres ser congresista, alcalde, regidor, presidente de región, consejero y hasta Presidente de la República; no tienes más que tener una enorme vocación de riesgo. Voy a usar un término un poco desagradable: Hay que ser un inventado. Con honrosas excepciones, obviamente.
Por eso, creo que una de las primeras leyes que debiera dar el nuevo Congreso, es la creación de Escuelas, academias o como quiera llamárselos, donde se formen a quienes quieran ser nuestros gobernantes para que cuando lleguen al poder no estén más perdidos que «huevo en ceviche». Que no sepan de que se trata.
El caso más clamoroso es el del Congreso de la República. De los 120 congresistas que tenemos, pasan la valla 20 y todavía estamos siendo generosos. Los otros 100 están más desaprobados que Cristal en su último partido en Argentina. Y es que no saben qué hacer, no saben o no conocen la hermenéutica parlamentaria, ósea el procedimiento que debería seguirse por ejemplo, para que un proyecto de ley, llegue a ser ley.
Entonces, hay que prepararlos, siquiera dos años. Aunque yo sería más exigente no sólo en el tiempo sino en las evaluaciones, porque tampoco se trata de que vayan a escuchar a conferencistas, a profesores, sino que demuestren que han aprendido.
Si yo quiero ser congresista (o candidato, mejor dicho, en el 2011) tengo que matricularme en esa academia , seguir las materias que se establezcan y aprobarlas en la evaluación correspondiente. Requisito indispensable para que mi partido me postule como candidato. De lo contrario, hasta «Melcochita» va a ser parlamentario.
Cosa parecida debe ocurrir con quienes quieren ser alcaldes. En Arequipa tenemos más de 30 burgomaestres. Hay unos 7 u 8 que valen la pena. Que están bien ubicados, los demás están recién aprendiendo, porque ni el primer artículo de la ley general de Municipalidades conocen. Igual hay que prepararlos, como también deben prepararse a aspirantes a presidente de la región a consejeros y a concejales.
Así acabaremos con la política del «champú», de hacerlo todo a la criolla. Por eso más de una vez he escuchado decir que nos gobierna la mediocridad.
Vamos a insistir en que esto se concrete, todo sin perjuicio de que los partidos políticos, preparen sus cuadros, para el futuro; como quería el maestro Haya de la Torre ( ayer de cumpleaños) que el APRA fuera una «Escuela Cívica».