Opinión

Racumín

COLUMNA: MACARENA COSTA CHECA

23 de Julio del 2019 - 09:34 Macarena Costa Checa

Se estima que en el Perú hay, por así decirlo, entre 5 y 100 ratas por ciudadano. Todos convivimos con ellas. A lo largo de la historia, ha sido un hecho que a donde van los hombres, las ratas siguen; corroyendo y corrompiéndolo todo.

Como el hombre, ellas se adaptan a nuevas situaciones, lo que les ha permitido trascender en el tiempo y multiplicarse. Esta vez, nos enfrentamos ante una nueva especie, bautizada por los eruditos como Rattus Corruptus, que ha logrado abandonar su hábitat e incluso infiltrarse en los gobiernos.

Estos roedores transmiten un tipo de enfermedad bastante más perniciosa que las de su típico entorno, porque así ya estén llenas, no paran de morder. Son insaciables, golosas, y se vuelven gordas con el pan que tendría que estar nutriendo a los más pobres.

Hoy, el Estado ha decidido por fin emprender una política sanitaria orientada al exterminio de las más voraces, empleando, analógicamente, lo que hacemos en casi todos los hogares afectados por este mal: utilizar ingentes cantidades de Racumín. Esto es hoy indispensable, no podemos seguir viviendo entre ratas, y creemos, más allá del color político, que es necesario seguir apoyando esta política sanitaria.

Robarle al Estado es de los peores delitos que hay, porque es robarle a los más pobres. Cada centavo sucio que va al bolsillo de un corrupto, cada mordisco de una rata, nos priva de un valioso recurso que deja de ir a la construcción de un hospital, un colegio para tu hijo o agua potable para tu casa.

Pero mucho ojo con los sanitarios, ya que el Racumín no solo mata ratas. Si se esparce al azar por toda la cuadra, caerán tanto las ratas como tu perro, que, por mucho que tu vecino lo acuse de agresivo por ladrar, nadie ha podido probar que muerde.

Esa es la plaga contra la que tenemos que luchar hoy. Y solo Racumín no basta.

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