A los 59 años, el estadounidense Ron Howard es uno de los cineastas más exitosos de Hollywood, a pesar de su irregularidad y de la intrascendencia de varias de sus películas. El otrora actor infantil y popular protagonista de la teleserie Días felices ha alternado a lo largo de su desigual trayectoria principalmente comedias, dramas y aventuras.
Ahora, Howard regresa al primer plano de atención con Rush: pasión y gloria, relato ambientado en el mundo del automovilismo. El guión original, basado en hechos reales, pertenece al reputado escritor Peter Morgan, responsable de los libretos de remarcables cintas como La reina (2006), de Stephen Frears, Frost/Nixon (2008), del mismo Howard, y Más allá de la vida (2010), de Clint Eastwood.
El drama confronta las personalidades disímiles, vale decir opuestas, de dos famosos corredores de Fórmula 1, el británico James Hunt y el austriaco Niki Lauda. Y se concentra fundamentalmente en la temporada competitiva de 1976, año en que Lauda sufrió un gravísimo accidente en una de las carreras, en la que se quemó parte de su cuerpo, lo que casi le cuesta la vida.
Rivales de peso en el asfalto, Hunt (Chris Hemsworth) y Lauda (Daniel Brühl) son descritos con bastante precisión desde el inicio. Mientras el primero aparece como un sujeto que asume el reto deportivo sin mayores preocupaciones y le saca el jugo a los placeres de la vida fuera de las competencias, el segundo se muestra hermético, alejado de cualquier tentación mundana, prácticamente obsesionado con mantenerse en el primer lugar del podio, en ser un triunfador permanente.
Esta constante oposición entre ambos personajes es lo que mantiene el interés de una narración que dista de ser lineal y se compone de diversas instancias temporales, en la que igualmente se ilustra parte de la vida privada, íntima en cierto sentido, de los experimentados pilotos. El estilo se siente libre y vital, y deja la impresión de que el realizador quisiera cambiar de aires, renovarse.
Personajes opuestos. Howard consigue, asimismo, recrear con inobjetable realismo y convicción el lado puramente físico de la competencia en las varias secuencias de carreras. Felizmente no se queda solo en ese aspecto, sino que profundiza en la psicología de estos indiscutibles oponentes que, a pesar de sus inocultables diferencias, se respetan.
Formalmente, el resultado de este nuevo trabajo del curtido Ron es atractivo, tiene momentos emocionantes (especialmente todo lo relativo al terrible accidente de Lauda y su recuperación), fluye con claridad y energía. Evidentemente la contribución de los actores protagónicos ha sido capital para llevar la historia a buen puerto.
El australiano Hemsworth, quien se ha hecho conocido por el papel de Thor y cuyo aspecto físico lo convierte en perfecta figura para el cine de acción o aventuras, calza muy bien en el rol del desenfadado y frívolo Hunt. A su turno, el germano Brühl, de origen español, aporta con mucha convicción toda la flema reservada de Lauda.



:quality(75)/arc-anglerfish-arc2-prod-elcomercio.s3.amazonaws.com/public/6MZGHYLW7RGRVDHKBJIN4EUBTE.jpg)
