La narrativa urbana con perfiles de marginalidad ostenta un importante recorrido en el Perú. Desde el clásico y fundacional Los inocentes, de Reynoso, hasta la postmoderna Al final de la calle, de Malca, los relatos protagonizados por jóvenes desencantados o víctimas del hastío autodestructivo han aparecido en los anaqueles de manera interminable, año tras año. Evidentemente, muchos de ellos no han pasado de ser meras curiosidades, bodrios de escaso nivel literario llamados a generar un escándalo efímero para luego sumergirse en el olvido. La receta del alcohol, las drogas y el sexo duro parece haber sufrido un gran desgaste a manos de esos aspirantes sin brillo artístico.
Carlos Rengifo (Lima, 1964) no es un recién llegado ni mucho menos un advenedizo en las lides de la creación. Autor de tres libros de cuentos y dos novelas, ya ocupa un espacio de interés gracias a su cuidada prosa y a su particular exploración, como lo demostró en La casa amarilla (2007). Ahora, con Uñas (2008), otra nouvelle, Rengifo ha vuelto a los fueros que le resultaron afines desde los inicios de su carrera. Esta vez opta por los habitantes de la noche, obsesionados con el ejercicio de una sexualidad primaria, casi pueril. Ella es correlato del ostracismo en el que se retuercen hombres y mujeres sin un lugar preciso al interior de los excluyentes modelos sociales y económicos que imperan hoy. Así, desfila una galería de seres con su propia filosofía de los excesos (el gran Del Paso diría que también de los "sexesos"), como la llamada "enana piercing", una lesbiana alcohólica que da rienda suelta a todos sus instintos, o la poeta que muestra generosamente los senos al aire, sin el menor empacho, en la presentación de sus libros.
El narrador en primera persona ?un reportero gráfico desganado? esboza este mundo desde una perspectiva confesional: está hechizado por Tatiana, una muchacha dark de identidad ambigua, reacia al coito a pesar del juego con que provoca la agitación de las hordas masculinas. El mérito de Rengifo, más que haber diseñado una historia sólida, es el desarrollo de esta pasión, destinada a convertirse en un "amor imposible" de las canteras subterráneas. El trazo de los otros figurantes se precipita, por momentos, en el estereotipo. Pero a falta de una anécdota matizada, el texto se apoya con oficio en la fijación morbosa del fotógrafo en torno de la chica.
Es probable que el desenlace tampoco esté a la altura de las circunstancias, a menos que se asuma como una alegoría de la frustración erotómana. Vale entonces la capacidad de Rengifo para suscitar el interés apoyándose en la turbia sicología de sus criaturas. Y eso es lo que redime a Uñas ante otras obras similares, artificiosas y efectistas: una visión personal frente a volúmenes escritos por niños disforzados, cuyo único interés es provocar por provocar sin haberse colocado los pantalones largos.

Autor: Carlos Rengifo
Título: Uñas
Editorial: Ediciones Altazor, 2008 (77 pp.)