Siria es percibida en Occidente como un país musulmán y varios líderes republicanos de EE.UU. como Newt Gingrich tipifican a su gobierno como un "fascismo islámico'". Sin embargo, para muchos sunitas, quienes componen casi el 90% de los 1,300 a 1,600 millones de musulmanes en el mundo y el 70% de los 23 millones de sirios, la congregación alawita a la que pertenecen los dos presidentes Assad que ha tenido Siria desde 1970 es hereje y debe ser derrocada..

Los alawitas toman su nombre de Alí, el primo y yerno de Mahoma a quien los chiitas de Irán y el Hizbola de Líbano veneran. Por ello y por su común oposición a Israel y a los reinos sunitas de la península arábiga, estas 3 fuerzas mantienen un bloque.

Empero, los alawitas van más lejos que los chiitas al adorar a Alí como un Dios, algo vetado para todos los musulmanes para quienes sólo hay un Dios al que nadie ha podido ver (Alá) y cuyo último profeta fue Mahoma. Para los alawitas, Dios puede aparecerse en carne humana, algo que lo ha hecho 7 veces distintas y siempre en forma de una trinidad donde uno es la '"sencia" (Alí), su subordinado es el "nombre" (Mahoma) y el de éste es la "puerta" (Salman).

Mientras los musulmanes profesan que al morir las almas deben esperar por el juicio final para ver si van al infierno o al mundo celestial, los alawitas creen en la transmutación o reencarnación de almas (donde pueden los judíos, cristianos y sunitas convertirse en animales y los alawitas progresar hasta devenir en estrellas).

Mientras los musulmanes deben ir los viernes a la mezquita a rezar, no deben comer o beber nada cuando hay sol durante el mes de Ramadán y deben peregrinar a la Meca, los alawitas pueden no hacer nada de ello y tampoco construyen templos ni acuden a éstos pues rezan en casas.

Mientras los musulmanes no pueden ingerir alcohol ni celebrar misa, los alawitas hacen una especie de misa con vino.

Los alawitas combinan celebraciones sunitas, chiitas, cristianas y zoroastrianas, venerando a varios santos y festividades cristianas como navidades, año nuevo, epifanía, pascuas, pentecostés y domingo de ramos.

Los alawitas, a diferencia de los musulmanes, no exigen a las mujeres el llevar velo pero las consideran inferiores, impuras e inhabilitadas para entrar en sus ceremonias.

Los alawitas, que conforman el 13% de los sirios, tienen una religión tan separada del tronco musulmán como del judaísmo ha partido el cristianismo y de éste el mormonismo.

Por más que el grupo alawita que lidera a Siria sostenga que ellos son muy musulmanes, para muchos sunitas eso es una estratagema pues los alawitas tienen un culto secreto que les exige poderse mimetizarse a fin de avanzar o evitar persecuciones.