La irreparable perdida de los policías y nativos en la zona de la Curva del Diablo ? Bagua, nos ha dejado a los peruanos desconsolados, y para casualidad esta tragedia justo sucede en el Gobierno aprista, lo que me hizo desempolvar viejos archivos periodísticos para darme cuenta que hechos de esta magnitud ya habían sucedido en el primer periodo que tuvo como presidente Alan García Pérez.
Cómo no recordar que en aquellas épocas existían más de diez grupos paramilitares como; "Comando Rodrigo Franco", "Comando Chavín", "Haya Vive", "Aguilas Negras", etc, en donde líderes sindicales, estudiantiles, mineros, profesores, abogados, indígenas, madres de familia fueron asesinados y cuyo genocidio quedó en la impunidad como lo sucedido en Accomarca y Pucayacu.
Este último acontecimiento ha generado un rechazo absoluto de todos los peruanos, y políticos, líderes de opinión tienen diversos puntos de vista sobre el tema, como es caso del adalid del Movimiento Amistad Solidaria ? ASI, Arq. Alberto Ortiz Prieto, quien en una entrevista radial, fiel a su estilo trató de comparar lo suscitado con la Conquista del Imperio Inca, en donde el discurso de Pizarro para Atahualpa era simplemente que su presencia en tierras cajamarquinas era "Departe de Dios y del Rey para predicar y tenerlos por amigos, y otras cosas de paz y amistad", pero al final según la historia las intenciones de Francisco Pizarro fueron otras, la misma que termino en la captura y muerte de Atahualpa.
Escogí este punto de la entrevista de manera referencial, para explicar que el líder de la cuchara en pocas palabras quiso decir, que mientras el premier Yehude Simon Munaro y el presidente de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (Aidepsep), Alberto Pizango, entablaban un dialogo sensato "de paz", para llegar a una pronta solución al problema de las comunidades indígenas, las intenciones de Alan García Pérez, y de los indolentes Padre de la Patria, encabezados por el Presidente del Congreso de la República, de sus aliados ocasionales de Unidad Nacional y Fujimoristas, fue simplemente mantenerse renuentes a la derogatoria del Decreto Legislativo Nº 1090, hecho que terminó en tragedia? Y nos preguntamos ¿Qué interés de por medio hubo en todo ello?.Las aguas están muy movidas en todos los aspectos, pues el caso de los indígenas ha derivado en un enfrentamiento entre apristas y nacionalistas. Ambos se echan la culpa de lo acontecido, sobre todo al rehuir el debate y pronunciamiento sobre la derogatoria del Decreto Legislativo Nº 1090, que determina el uso de los recursos naturales que existen en los territorios donde viven etnias ancestrales.
Si bien los indígenas defendían lo que por largos años les pertenece, eso no era un aliciente para generar caos y violencia. Aquí es una responsabilidad compartida, en donde el mayor peso simplemente deberá recaer en el Gobierno de Alan García Pérez y repercutir en algunos de sus fantoches miembros de su gabinete.

NO TE PIERDAS


