Una vez más, el Congreso baraja expedir una ley que perdone a deudores tributarios parte de su deuda, aduciendo que así podrán pagar el resto. Estos sistemas dejan sin efecto las cargas distintas al impuesto, a saber, moras e intereses que, en muchos casos, hacen crecer la deuda de manera importante, sosteniéndose que luego ésta se vuelve impagable.

Compartiendo la teoría de que existen casos en que las deudas por efectos de capitalizaciones, moras e intereses excesivos hacen que el contribuyente-deudor enfrente un problema mayor, pues su deuda crece desproporcionadamente, también es importante que el Estado piense en el resto de los contribuyentes y en la seguridad jurídica que nos merecemos.

Todos podemos tener problemas de pago en algún momento. Los que manejamos empresas y pagamos sueldos e impuestos conforme a ley, sabemos lo que cuesta la planilla, así como pagar los impuestos relacionados con la empresa mensualmente y los propios puntualmente. A todos nos provocaría dejar de pagar e invertir en algo relacionado al negocio o simplemente disponer de más dinero. Ése no es el punto. Los regímenes de condonaciones de deudas tributarias disuaden del pago puntual a los contribuyentes, haciendo que pensemos en usar el dinero en otra cosa porque finalmente, mientras más seamos los deudores, más bulla podremos hacer para convencer a los congresistas de un proyectito de condonación.

Sugiero que antes de aprobar cualquier ley, el Congreso nos informe cuántos contribuyentes cumplieron con sus pagos luego de que se acogieran al último RESIT. En otras palabras, ¿cuál es el nivel de cumplimiento que se obtiene con estos sistemas? Y, por supuesto, ¿cuánto dejamos de percibir los peruanos que pagamos impuestos beneficiando a deudores tributarios? En suma: ¿qué nos obliga a pagar si nos podemos juntar al resto y esperar? Con los impuestos se hacen obras, se paga educación, salud, seguridad y... también los sueldos de los congresistas, para que legislen en aras del bien común. Lo que diferencia a un país de otro es la seriedad en sus leyes. Compartir un tercio de nuestros ingresos con el Estado no es sencillo, pero es la responsabilidad que se tiene como ciudadano de un país. Provoca, en serio, dejar de pagar; total, siempre habrá una nueva amnistía, ¿no?