Opinión

Su Majestad, la turba

COLUMNA: IVÁN SLOCOVICH

12 de Agosto del 2019 - 07:30 IVÁN SLOCOVICH PARDO

Como era de esperarse, y tal como lo expresé en columnas anteriores, el proyecto cuprífero Tía María, con sus $1400 millones de inversión, no verá la luz ni en el corto ni en el mediano plazo, pues las turbas del Valle de Tambo y los “espartambos”, que toman carreteras y apedrean policías, se han impuesto sobre las leyes que, gusten o no, la empresa minera había cumplido hasta obtener su licencia de construcción.

Sin embargo, al poder de la violenta turba se ha sumado la actitud del presidente Martín Vizcarra, quien durante una reunión con el gobernador de Arequipa, Elmer Cáceres Llica, y algunos alcaldes de la zona, antes de Fiestas Patrias, les dijo, según un audio conocido entre el viernes y el sábado, que ya tenía una posición adoptada al respecto, pero que debía “preparar el argumento” antes de salir a anunciar la cancelación del proyecto.

En teoría, el proyecto ha sido suspendido solo 120 días por el “autónomo” Consejo Nacional de Minería. Sin embargo, queda claro que estamos ante un Conga II.

Antes fue Cajamarca, hoy toca a Arequipa. Difícil que el presidente Vizcarra dé impulso a Tía María, sobre todo luego de verlo claudicar ante Cáceres Llica y compañía. Más bien, parece que el Mandatario ya se siente de salida y sin ánimo de llevar las riendas del país.

Pero los efectos negativos no se reducirán solo a Tía María. Nos hemos convertido en un país donde la ley y los reglamentos son letra muerta, pues de nada sirve acatarlos si luego una turba -con sus palos y piedras- y un Estado que le teme y que solo mira a las encuestas de los domingos van a impedir al inversionista que trabaje, dé empleo y genere riqueza para apuntalar esa economía, que está fría y que difícilmente llegará a los estimados del 2019.

Los revoltosos y la izquierda antiminera han ganado esta vez, como ganaron con Conga hace unos años. Sin embargo, ha perdido el Perú, como han perdido los valerosos policías que salieron a enfrentar a la turba en el Valle de Tambo mientras el jefe de Estado, su jefe, negociaba y esperaba que pasen los días hasta que llegue el momento oportuno para que se anuncie la suspensión del proyecto minero, tal como consta en el audio del fin de semana. Todo mal.

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