Una emoción es un estado afectivo que experimentamos, una reacción subjetiva al ambiente que viene acompañada de cambios orgánicos de origen innato, influidos por la experiencia. En el ser humano la experiencia de una emoción generalmente involucra un conjunto de cogniciones, actitudes y creencias sobre el mundo. Cada uno de nosotros experimentamos una emoción de forma particular, dependiendo de las experiencias anteriores, aprendizaje, carácter y de la situación concreta.
En estos días el recuerdo del hermoso pasado que Tacna aportó a la historia de la República desde el primer grito de la independencia a la fecha, aclare nuestros conceptos, por ejemplo: casi el 90% de munícipes creen que es heroica por lo del cautiverio, y no es así, sino veamos: el 19 de enero de 1823, el Presidente del Perú, don José de la Mar, promulgaba la ley que "atendiendo al acrisolado patriotismo que ha manifestado el pueblo de Tacna a favor de la independencia, desde el momento en que en la tierra del sur se levantó el estandarte de la libertad y constando que fue el primer pueblo del Perú que en medio de riesgos limitantes dio el grito sagrado en el año 1811 con extraordinario entusiasmo", daba el pueblo de Tacna el título de "Villa". Y el 26 de mayo de 1828, el mismo Presidente del Perú promulgaba la ley que considerando que "la Villa de Tacna ha prestado servicios distinguidos a la causa de la independencia; que ha recomendado su patriotismo de modo singular; y que fue el primer pueblo de la República en que resonó el grito de libertad", denominaba a la Villa de Tacna "Heroica Ciudad".
Es pues, el blasón de Tacna un blasón democrático. Dice por eso el tacneño Belisario Gómez en su ensayo sobre el coloniaje que todos los pueblos participaron en la Emancipación, pero que si alguno merece llamarse el símbolo republicano, es el de la cuna de la revolución peruana. Por tanto, Tacna es una emoción.
Leer los diferentes pasajes de los tacneños y tacneñas ocurridos en el cautiverio, apreciamos que no bastaron las primeras violencias, las escuelas no funcionaron desde mayo de 1900, las iglesias clausuradas en noviembre de 1909, los curas expulsados en marzo de 1910, los periódicos vieron destrozadas sus imprentas en julio de 1911. El recuerdo de tremendas acciones nos lleva a repetir: Tacna es una emoción.
Han declarado Patrimonio Cultural de la Nación a la "PROCESIÓN DE LA BANDERA", Tacna es una emoción. El 28 recordaremos con unción patriótica, recordaremos a aquellas suaves y dulces mujeres de nuestra raza, hijas, madres, hermanas sentimentales saturadas de feminidad; el 28 recordaremos a aquellas mujeres que acompañaban el desfile, y una de ellas herida levantaba entregándolo al viento su pañuelo blanco empurpurado en la sangre que le manaba de la frente. Tacna es una emoción.
El 28 desde la plaza que lleva su nombre por Alto Lima y San Martín bajará la Procesión de la Bandera. Todos emocionados querrán acompañarla, con reverencia, sí, a nuestro emblema patrio, dirán ¡Viva el Perú! ¡Viva la Mujer Tacneña! Muchos querrán ser guardianes de la enseña patria, de algunos balcones caerán flores, sólo flores, no papelillos ni globos. Es una procesión, no un pasacalle. De otros se escuchará el aplauso, el aliento glorioso para una Tacna del futuro con desarrollo y grandeza, pero que no sea el grito destemplado, escandaloso de los que levantando la copa, borrachos de emoción, digan ¡Salud! Mientras los condecorados o no, levantarán la mano agradeciendo los saludos, pero si no es para ellos, es para nuestro emblema Patrio, estará presente aquel 28 de julio de 1901, no olvidemos es una PROCESIÓN. ¡Tacna es una emoción!
Finalmente, que el recuerdo de este acto cívico, totalmente tacneño espontáneo y popular, como milagro religioso logre unir a quienes por voluntad de los electores desde allí gobierna. San Agustín decía que el hombre que tiene poder o se hace humilde o se llena de soberbia, que sean lo primero porque tienen obligación de fortalecer la grandeza y dignidad.
Por estas y muchísimas razones más: ¡Tacna es una emoción que induce a la acción!