Ya no sorprende lo que pasa en el Congreso. Una pena que no se pueda revocar a nadie y que todo quede en manos de una Comisión de Ética formada por congresistas, nada menos. Por eso debe ganar cuerpo la propuesta de reforma electoral y parlamentaria, comenzando por el voto voluntario y, desde luego, por la conformación de distritos binominales que no sólo reduzcan el número de partidos en el Congreso, sino que incidan en un mayor control del representante.

Como reclama Rafael Belaunde, requerimos una reconfiguración de las circunscripciones electorales para que distritos o provincias de alta densidad poblacional tengan al menos uno o dos parlamentarios (hay distritos limeños que sobrepasan en población a regiones como Tumbes o Piura; miren si no a Comas o la provincia del Santa en Áncash). Renovemos por mitades para que queden los parlamentarios que cumplen y que el resto se vaya a su casa.

Otro tema. Ya el Ceplan tiene cabeza. Aunque no sea vinculante, valen las reservas. Hayek descreía de la planificación económica porque se sustenta en informaciones "dadas" que, en realidad, no existen. Todo está disperso y es inabarcable. El desarrollo deviene, decía, de la "acción humana" individual y no de la previsión "sabia" de un grupo de burócratas "omniscientes". No sé cuán necesario sea tener un gigantesco think tank estatal dando luces a la PCM sobre objetivos de política o, quién sabe, impulsando "modelos de desarrollo" y "objetivos nacionales" ¿Cuáles? ¿Los de un figurado consenso al decir de los técnicos del Ceplan? Asumo que en una democracia discurren varias ideologías, a veces esencialmente contradictorias, ¿o no?.

Por eso, lo que sí no discuto es que si a algo debiera ceñirse este nuevo ensayo planificador es a la obra pública de infraestructura, lo único que debe planearse, pues lo malo es improvisarla. Si para algo debe servir el Ceplan es para crear un modelo integral de infraestructura productiva y vial para el país. Que se convoque a ingenieros y geógrafos. Que se provea técnicas de ejecución de obras a los gobiernos regionales, a los municipios. Si algo falta, precisamente, es una visión nacional de infraestructura, todo es coyuntural y localista: veo provincias dentro de una región sin conexión vial entre sí, regiones económicas no integradas, obritas que no reportan nada, caminitos para el champancito y el aplauso, puentecitos de pura demagogia.

Planifiquen infraestructura. Nada más. Ojalá el Ceplan no se convierta en plataforma de quienes ya lo ven como un potencial "Instituto Nacional de Planificación". No falta quien extrañe a Velasco (¡!).