El "Premio Copé" ha cumplido treinta años de asombrosa continuidad en un medio como el peruano donde, por obra y gracia de la supina ignorancia de los gobernantes, la difusión y el apoyo a la creación artística no pasan de frases estereotipadas y vacías de sentido. Sólo hay que escuchar por algunos segundos a un par de congresistas del montón (lo más abundante) para constatar tan triste realidad. Pero al menos esta Bienal de Cuento -junto a la de Poesía, y otra dedicada a la Novela-, permite albergar alguna esperanza acerca de la viabilidad de conductas más civilizadas en los agentes de la política, menos lindantes con la necedad y la demagogia.
Por tres décadas, este certamen se ha erigido en auténtico escenario respecto de la aparición de nuevos escritores o el reconocimiento de otros, no precisamente bendecidos por los fulgores mediáticos. Libro de oro. Obras ganadoras de las Bienales de Cuento "Premio Copé" (1979-2008) (Petroperú, Ediciones Copé, 2009) reúne los cuentos que a lo largo de este periodo obtuvieron el primer lugar en semejantes lides del relato.
Ya el crítico Ricardo González Vigil ha realzado, en el prólogo, el consistente aporte del concurso a la consolidación de la narrativa peruana contemporánea. Diversidad de estéticas y registros de escritura se han congregado en este volumen; por supuesto, es explícita la alta calidad técnica, que asegura un conjunto equilibrado en cada uno de sus flancos. Destaca el sostenido desarrollo del relato histórico; por otro lado, no queda desapercibida la aparición de narradores deseosos de fracturar los corsés del realismo y proponer caminos de indagación fantástica. La mejor prueba es el reciente texto ganador: "Relámpago inmóvil", de Pedro Ugarte Valdivia (Cusco, 1951), un sobrio relato que entrecruza tópicos clásicos del género con la ucronía especulativa.
Y debe también elogiarse el hecho de que los escritores laureados procedan de todos los rincones del Perú. El centralismo no tiene cabida aquí, por gracia de los dioses.