En febrero de 2003, el presidente Alejandro Toledo dispuso la aprobación del DL 927 otorgando beneficios penitenciarios a los terroristas que hasta entonces no lo tenían, entre ellos obtener 1 día de libertad por cada siete de trabajo o estudio y la posibilidad de acceder a la libertad condicional al cumplir efectivamente las 3/4 partes de la pena.
La justificación fue una sentencia del Tribunal Constitucional que ordenaba revisar la legislación antiterrorista, pero no que como parte de ella se otorguen beneficios vedados para internos de alta peligrosidad, como los terroristas que causaron más de 25 mil muertos, millares de mutilados y huérfanos y miles de millones de dólares en pérdidas económicas, retrasando el desarrollo y el bienestar de todos los peruanos, especialmente de los más pobres.
Como resultado de su medida son aproximadamente 500 las libertades otorgadas prematuramente, mucho antes que las heridas causadas por sus crímenes terminen de cicatrizar en la memoria y el sentimiento de los peruanos. Por ello, como ministro de Justicia prioricé este problema y formé un equipo de trabajo que ponga por delante el interés de los peruanos, a diferencia del convocado por Toledo que puso énfasis en los derechos de los terroristas.
Se logró derogar el DL 927 y disponer determinadas medidas de seguridad, como la desactivación de la Escuela de Adoctrinamiento que los senderistas tenían instalada desde siempre en los pabellones 2A, 2B, 4A y 6B del Penal Castro Castro, distribuyendo a los cabecillas en otros penales.
Lori Berenson solicitó su libertad antes de la derogatoria del DL 927, por eso la jueza lo tramitó, pero no había obligación de otorgarse, pues la decisión pasaba por el criterio de la magistrada. Además se hizo un cálculo irregular, pues no había cumplido "efectivamente" las ¾ partes de la condena, sino que se le agregaron los días obtenidos cuando el decreto de Toledo estaba vigente.
La dificultad política ha llevado al gobierno a plantear la conmutación y consiguiente expulsión del país como alternativa. Discrepo. El camino más rápido es que la Sala Superior revoque la libertad y ordene el reingreso de Berenson a prisión hasta el cumplimiento total de su condena. La conmutación le dará plena libertad y generará un precedente para los terroristas locales que exigirán el mismo trato sin discriminación por su condición de peruanos. Devolverla a prisión ayudará además a demostrar que en nuestro país no faltan pantalones para enfrentar al terror.

NO TE PIERDAS


