Con una modesta inversión de 72 millones de dólares, las Fuerzas Armadas de Chile pondrán en el espacio sideral un "satélite espía" con capacidad de vigilancia, observación e imágenes de todo aquello que a sus dueños les parezca digno de ser conocido y observado, tanto en su propio territorio como en el vecindario. (Los espías no reconocen fronteras, mucho menos si son satélites en órbita).
El general José Goñi, ministro de Defensa de Chile, ha declarado que el satélite espía estará dedicado a "obtener observación de todos los objetivos que nos planteemos", entre ellos, sin duda, "permitirá controlar mejor la soberanía marítima y será más fácil evitar pescas ilegales". Al general se le ve el plumero por todas partes...
Por su parte, el señor Raúl Vergara, subsecretario de Aviación y encargado del proyecto espía, asegura que el 95% del tiempo del satélite estará dedicado "a fines civiles". Se deduce que el 5% restante lo estará a fines militares. ¿Cuáles, si no es molestia? ¿Espiar al presidente García Pérez o a su ministro de Defensa, Ántero Flores Aráoz? ¿Averiguar cuántos destructores, fragatas, submarinos y chalanas tiene la Armada peruana? ¿O tal vez cuántos aviones que vuelan, cuántos tanques operativos y cuántos en condición de chatarra? ¿Acaso no lo saben, sin necesidad de satélite?
Como el 95% de las tareas de espionaje del satélite chileno estará dedicado a temas civiles, se me ocurre que el Perú podría alquilarlo por horas para que le preste algunos servicios informativos en temas un tanto oscuros y otro tanto sospechosos, que no se han dilucidado localmente, quizás por falta de satélite. Mediante pago de honorarios contra factura y RUC, podríamos pedirle a Chile que nos averigüe e informe:
* En qué trajines andan la heredera imperial Keiko Sofía I y el archi-supercuestionado presidente de la región Callao ?a quien llaman "Peaje Kouri"?, descubiertos en coqueteos, inauguraciones y veleidades políticas;
* En qué terminará la telenovela Tudela Vs. Tudela y si es probable que se convierta sucesivamente en Tudela Vs. Mekler y Tudela Vs. Congreso, en cuyo caso tendríamos telenovela hasta el 2011. (Quizás el espía pueda indagar de paso qué delito es el de "avocamiento indebido", supuestamente cometido por el congresista Mekler);
* De qué recursos enigmáticos o armas secretas se vale el ministro del Interior para mantenerse en el cargo, contra todo pronóstico, aún después del 28 de julio, fecha en que vencieron las apuestas.
* Descubrir qué congresistas, del modelo "upepo" José Anaya, presentan boletas falsas para justificar gastos operativos y a cuántos otros "otorongos" se debe procesar por falsificación, dolo, peculado y contra la fe pública (esa que ya ha perdido la fe).
* Espiar al doctor Luis Castañeda Lossio e informarnos si está a punto de pegarse un tiro (políticamente hablando, se entiende) al comprobar que su sintonía electoral es de 20% en tanto la del impresentable ¡Ho llanta! Humala Tasso es de 19%, según encuesta Datum. (¡Madre mía...!)
¿Verdad que sería útil contratar al espía chileno?

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