La reciente revelación de “Beto A Saber” sobre los oscuros negociados de un siniestro y despreciable personaje, Andrés Hurtado, que responde al alias de “Chibolín”, solo evidencian el nivel de putrefacción al que ha llegado el Ministerio Público, en particular, y el sistema de justicia, en general. No es extraño que en la sociedad existan seres nauseabundos, ruines y canallescos que se creen importantes por construir, por fama o dinero, una red de influencias en estamentos sensibles como la justicia, y que derramen la arrogancia inmunda que destila su falsa moral pero alarma que encuentren fiscales como Elizabeth Peralta que salen a contarnos el cuento de una relación de amistad ajena al tráfico de influencias. Una fiscal a quien, por lo demás, no le importó tener la versión de que “Chibolín” era un proxeneta y pese a ello lo recibía en su casa y visitaba la suya. Peralta debe ser separada de inmediato de la Fiscalía y ser sometida a un riguroso control interno y a un proceso de investigación en la Junta Nacional de Justicia. Es en ese contexto que sorprende la pasividad de la propia Fiscalía para detener preliminarmente a “Chibolín”, a la fiscal Peralta y a los demás implicados, entre ellos, Iván Francisco Siucho, el “inmaculado” colaborador eficaz de Marita Barreto. La jefa del Eficcop, que salió a decir que Siucho había sido objeto de un secuestro político e implicado al Gobierno en ello, guarda un sospechoso silencio desde su destemplada denuncia y la estrambótica defensa de un sujeto evidentemente vinculado a la peligrosa mafia de la minería ilegal que está socavando la seguridad nacional. ¿Ese es el nivel que tienen los colaboradores de Barreto? Para terminar, a través de la OCMA, es urgente separar también a la presidenta de la Corte Superior de Lima, María Delfina Vidal La Rosa, hasta que se esclarezcan los viajes de sus hijos y de los de “Chibolín” a Estados Unidos y Panamá. Se esperan las palabras, entre tanto, de Juan Carlos Villena, el fiscal de la Nación; y de Javier Arévalo, presidente del PJ, pues es en sus sectores en los que por donde se aprieta, sale la pus.
UNA FISCALÍA PODRIDA, columna de Francisco Cohello Puente
Editor general de Correo