La cosa no es tan simple con respecto al tema amazónico. El Decreto Legislativo 1064, vulnera los derechos de los pueblos amazónicos, y tal parece que el Ejecutivo se extralimitó en las facultades que le dio el Congreso de la República, contraviniendo de esta manera el artículo 104 de la Constitución.
Si bien es cierto se le delegó el poder legislativo de normar aspectos concretos en beneficio de los pueblos indígenas y de sus tierras, estos poderes fueron mal utilizados para modificar su régimen jurídico, estrechamente ligado con el derecho a su identidad cultural, sin comunicarles nada, ninguneando como siempre a estos sectores marginales.
Si tomamos en cuenta su aspecto étnico cultural (y esto lo saben quienes han tenido suficiente contacto con ellos; estuvimos dos años trabajando en selva) y el abandono histórico, tenemos las condiciones propicias para que suceda cualquier evento lamentable. Si dicen que el Decreto de marras no perjudica a los pueblos amazónicos, acaso se dignaron en comunicar y buscar el diálogo anticipadamente, desplegando incluso acciones de inteligencia, cortando las alas a los posibles agitadores.
Que hizo el Ejecutivo, primeramente vía bancada estrellada boicoteó el debate del DL, con una burda maniobra. Aprovechando que los nacionalistas a las 10 am todavía estaban en camino y otros se preparaban para el debate, el talibán Mulder interpuso una cuestión previa para suspender la discusión, hasta que la Comisión Multisectorial (Ejecutivo y amazónicos) remita un informe.
Los Estrellados ya se encontraban disciplinadamente en sus escaños (todos). Está demás decirles el resultado. Mulder dice: "Esas son las reglas de la Democracia. Es cuestión de levantarse temprano". Le decimos también que la Democracia es debate y atenerse a sus resultados. Luego de este boicoteo y de la "pavoneria" estrellada, vino la desagracia y la muerte absurda de policías e indígenas, en número tal, que representa un hecho gravísimo.
Debe investigarse a profundidad pues, la versión oficial no es creíble en absoluto. Existió un pésimo manejo por un soberbio García, un Primer Ministro cuya actuación ambivalente por momentos, desnuda sus intereses políticos, tratando de quedar bien con Dios y con el diablo, una Cabanillas creyéndose una Thatcher y unos politicastros que nos llenan de vergüenza.
La matanza absurda debe tener por el bien de la nación, responsabilidades, sanciones y penalidades y que el Ejecutivo no quiera lavarse las manos descaradamente, incluido su ignominioso spot. Nuestras sentidas condolencias a los todos los deudos de las víctimas de lo absurdo de nuestra política.

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