Las comedias románticas han existido desde siempre en el cine y hasta hoy concitan un gran interés en el público. Las fórmulas y los tópicos tienden a repetirse a través de los años, se han trasladado a la televisión y han vuelto a la pantalla grande. Lo que importa -y debe destacarse- es que el responsable del producto tenga la suficiente personalidad para sacarlo adelante.
Eso es justamente lo que ocurre con la realizadora neoyorquina Nicole Holofcener, promovida desde la pantalla chica, donde ha dirigido episodios de algunas populares series (Sex and the City, Six Feet Under) y cuya carrera cinematográfica tiene ya varios años, aunque es prácticamente desconocida en nuestro medio. Ella ha escrito y dirigido la inspirada comedia romántica Una segunda oportunidad.
Lo primero que resalta de la cinta es la presencia estelar de dos artistas que han hecho sus mejores roles en la TV. La simpática Julia Louis-Dreyfus se forjó en Seinfeld (1990-1998) y ha impuesto su indiscutible talento en otras series como The New Adventures of Old Christine (2006-2010) y la reciente Veep. Por su lado, el fallecido James Gandolfini -hábil secundario en diversos filmes- será siempre el mafioso Tony Soprano en Los Sopranos (1999-2007).
Julia encarna a Eva, una madura mujer divorciada y madre de una hija a punto de ir a la universidad, situación que la atemoriza. Trabaja como masajista y su soledad la comparte entre sus clientes y sus pocas amigas. James caracteriza a Albert, un cincuentón también divorciado y padre de una adolescente. Hombre divertido y bonachón que igualmente padece la soledad sin habérsela propuesto, casi por obligación.
UNA ENORME QUÍMICA. Eva y Albert se conocerán casualmente durante una reunión y, si bien la atracción no será inmediata, el idilio se establecerá pronto, al mismo tiempo que ella entabla amistad con Marianne (Catherine Keener), una clienta que escribe poesía y todo el tiempo le habla mal de su ex marido. Lo que a Eva le irá sembrando dudas con respecto a la relación que ha iniciado con Albert.
Holofcener, también guionista de la película, echa una mirada sensible, inteligente y muy aguda sobre las relaciones de pareja y el amor en la edad madura. Sirviéndose de diálogos ágiles, que revelan un seguro conocimiento del tema que trata, como si lo hubiese sacado de la vida real, de la suya propia quizá, hay igualmente ternura y buen humor en su observación. Esto último lo revela especialmente en la cercana relación -casi maternal- que la protagonista desarrolla con una compañera de estudios de su hija, que da lugar, además, a una divertida escena con la verdadera progenitora de la jovencita.
La cineasta consigue, asimismo, extraer de sus actores todo el potencial que llevan dentro. Louis-Dreyfus y Gandolfini están notables y manejan una enorme química que hace tiempo no se veía en las comedias románticas hollywoodenses, tan discretas en su mayoría últimamente. Verlos en escena es muy grato porque resultan simpáticos y divertidos, y te los crees como pareja. Tienen, empero, buena competencia en la labor de Keener y de la australiana Toni Collette como Sarah, la mejor amiga de Eva.

Calificación: Buena


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