Participé del 28 de mayo al 1 de junio en el XXXI Congreso Internacional de la Latin American Studies Association (LASA) que se realizó en el Marriot Wardman Park hotel, de la ciudad de Washington DC; cerca del zoológico y de la catedral.
Era la primera vez que asistía a un evento académico tan masivo, unos cuatro mil participantes. LASA se organiza en 31 secciones y 39 programas. La sección Perú la dirige esforzadamente Elena Álvarez (SUNY-Empire State College). Hubo 883 presentaciones, mesas de debate, reuniones, paneles, exposiciones, etc. Los temas que más atraían a la audiencia eran: género, la Cuba de Raúl Castro y el socialismo venezolano del siglo XXI, ciudadanía, medio ambiente, derechos humanos, relación de Estado y religión, descentralización y la privatización de la seguridad.
La jornada empezaba a las 8.30 a.m. y terminaba a las 6.45 p.m. Luego venían las reuniones administrativas de cada sección o la entrega de diversos premios. La reunión más animada fue la fiesta que organizó la Escuela de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Harvard (donde está como profesor nuestro compatriota y amigo Alberto Vergara). Pagaron el salón del hotel y la orquesta. Nada de comida. Los tragos se los compraba cada uno.
Había una aversión a los temas económicos "duros". Puedo dar fe que la serie de reuniones que organizó el Banco Mundial-BID-IMF, bajo el título "La economía y el contrato social", dirigidas por Augusto de la Torre (BM), tuvieron menos asistencia que "Las nuevas perspectivas de Cuba post Fidel", "¿Cómo entender el socialismo del siglo XXI en Venezuela?", "Bolivia, Estado plurinacional", "La producción cultural de las 'locas' en América Latina" o "Estudios trans: preguntando por la normalidad homo y heterosexual".
También hubo un festival de cine. Me llamó la atención la película "Morir de pie", del director Jacarandá Correa (México, 2011, 74 minutos). El guión trata de un revolucionario mexicano con pinta de "Che Guevara" que asume su propia revolución para convertirse en una hermosa rubia, nada menos. "Una historia de coraje para vivir y demostrar que el amor no tienen género". El verdadero Che lo hubiera fusilado.
Lo que me pareció un plato fuerte fue el documental "Sibila", de la directora Teresa Arredondo (Chile-Perú–Francia, 2012, 94 minutos). La directora es sobrina de la viuda de Arguedas, nació en el Perú cuando su padre vino como refugiado político. Es el descubrimiento del por qué se le ocultó lo que había sucedido con su tía, 15 años presa por terrorismo. Lo cierto es que la familia paterna y materna (fue chantajeada por SL) ocultaron el tema, pero tampoco podían aceptar su comportamiento. Al final del documental, la sobrina se encuentra con la tía en su refugio en la campiña francesa. Encontró a un monstruo que no acepta que llamen terrorismo a las acciones del Partido Comunista (eso de SL es un apodo). "Hablas con la boca de Bush", le grita ante sus interrogantes. No pedirán perdón, pues no hay nada de pecado o mal en lo que hicieron. ¡Y piden amnistía!
Marcial Rubio, rector de la PUCP, participó de la sesión "Diversidad y conflicto en la regulación religiosa" con el tema "La PUCP y el cardenal: libertad académica y prerrogativa eclesiástica". Se despachó como quiso con el cardenal Cipriani. Lo novedoso que contó fue que todo este enfrentamiento contra la PUCP era para utilizar sus activos para fundar la Universidad Bartolomé Herrera y que Francisco Tudela sería su rector. ¿Será cierto? Lo cierto es que hay lío non sancto para rato.


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