¿Hasta dónde va a ser sostenible a mediano plazo un Ejecutivo en cuya bancada se encuentran sus peores críticos? ¿Es viable el juego político y hasta el estado de ánimo de un gabinete cuyos críticos más ácidos son los mismos parlamentarios oficialistas, donde estos piden públicamente la cabeza del Premier o de algunos ministros?
Una experiencia similar ya fue vivida por el país durante el primer belaundismo, cuando los peores enemigos de FBT y su gabinete no eran tanto la "Coalición" (APRA-UNO) sino los mismos elementos izquierdistas de la oficialista "Alianza" (AP-DC) gobernante, donde por una parte democristianos como el odioso Héctor Cornejo Chávez -después mano derecha de la dictadura velasquista- erosionaban a diario la moral del frente oficialista con sus dardos y por otra una parte de la bancada acciopopulista -los llamados "termocéfalos" (Seoane, Villarán, Navarro Grau, Mohme, etc....), que después devinieron en la rupturista y velasquista AP Socialista- no dejaban de cuestionar el liderazgo de FBT o de sabotear a sus ministros (que ya suficiente tenían con las constantes interpelaciones y censuras a que eran sometidos por la mayoría parlamentaria opositora). Y ya sabemos cómo acabó el primer belaundismo.
Algo similar pasó con Bustamante y Rivero, donde sus peores enemigos (los apristas) se hallaban en el ala izquierda de la bancada oficialista. Y ya sabemos cómo acabó el régimen del Frente Democrático... Por eso ya es hora de que la bancada oficialista de una vez zanje sus divisiones internas y actúe como se deben enfrentar estos temas: cortando por lo sano. JDC y los siete disidentes que le obedecen ya deben abrirse o ser expulsados para que por fin el oficialismo muestre un frente homogéneo y disciplinado y no este patético panorama de estas últimas semanas. El Ejecutivo no puede ser rehén de menos de una decena de rojos infiltrados, que tan sólo se dedican a sabotearlo porque no le perdonan que se haya alejado a Lerner y su rojada del Ejecutivo. Y tampoco esto va a ser muy traumático para la gobernabilidad. Al
contrario, ya se vio que la que más ha mostrado buena voluntad para mantener al régimen ha sido la oposición, que es bastante moderada. Un bloque oficialista más disciplinado puede llegar a grandes acuerdos formales con sectores congresales cuerdos, como el toledismo, pepecismo, el acciopopulismo o Solidaridad. Y también a tratos puntuales con el fujimorismo, el otro gran elector congresal. Así que de una vez a purgar, a expectorar, a botar a estos extremistas que nada aportan y todo complican.
Ya llegan los circos en julio y que los ultras monten su carpa propia, que sólo sirven para criticar, para atizar odios y para proponer disparates.

NO TE PIERDAS


