Tengo que ver el corazón de tu pareja, me dice la dama alegre. Si es duro para el amarre o cómo estará, añade. Pienso en la China, mi enamorada, y creo que lo único duro que tiene es la suela de su zapato. ¿Cuánto está el amarre?, le pregunto. Antes tiene que haber una cita previa, ¿tienes su foto?, sí, entonces está bien ¿Y cuánto me costará eso? 10 soles la cita y el amarre promedio de 150 soles. La dama me sonríe otra vez y yo me alejo. Vuelvo en la tarde, le digo.
Minutos antes, otra mujer entrada años, en un puesto del mercado Mayorista, me dijo: Eso de amarres no existe hijo, será para que vivas como perro y gato. Lo cierto es que estos rituales tienen una demanda ciertamente numerosa. La señora del amarre tiene su puesto en prolongación Guido cerca al mercado Mayorista junto a unas 15 tiendas aproximadamente. En todas estas el menú de servicios que ofrecen es un sincretismo popular: cupidos, clarividentes, nigromantes, chamanes, curanderos, consejeros, y más. Uno de los letreros ofrece la siguiente miscelánea: Juan y Clara de los milagros te curan: chacho, puquio, mal de abuelo, mal de cerro, mal de ruina, chirapa, anjov.
Estas expresiones como la chamanería y otras costumbres están asociadas al hombre desde hace muchos siglos. Es parte de su cotidianidad. Es decir, son formas de explicación que el hombre busca en la posibilidad de conocer ciertos aspectos de la vida que no tiene explicación por sí mismas, según explica el sociólogo Américo Meza, docente de la UNCP.
Huancayo está lleno de este tipo de personas especializadas, no se sabe en qué lugar, en curar males y buscar amores. Los postes son buenos lugares para ofertarse. A lo largo de la avenida Ferrocarril un curandero ofrece amarres 100% seguros, una señora de los ángeles ofrece traer a tu amor con huanarpo macho para la impotencia sexual.
NEGOCIO. La cura o efecto de este tipo de rituales es para algunos, efectivo y para otros puro cuento. Pero cuesta y con una tarifa muy exigente para aquellos urgidos. El amarre supera los 150 soles, curar con cuy o flores está entre 60 u 80 soles, la adivinación de cartas de 20 soles a más, la chupada para el mal de ojo de 50 para arriba. Es bien hecho, joven, no te voy a engañar, me dice una señora con expresión sincera. Estos maestros graduados en sanación pueden curar todo. No hay enfermadad que no se pueda explicar a través de una maldición o el mal aire, o qué se yo, según ellos. Luego de dejar a la dama que quería ver el corazón de mi pareja, camino buscando a más curanderos o brujos. En un letrero verde en la calle prologación Ica se lee: Lectura de tarot, hace regresar a la persona que amas, aleja a tus enemigos. Ingreso. Una anciana me mira dudosa. Qué busca, me dice. Vengo por el aviso, para alejar a mis enemigos, le digo. No está el señor, respode molesta como si supiera que soy un periodista mentiroso. ¿Y cuánto está? Depende, si es fuerte el daño o no.
Huancayo es un pueblo que explica sus orígenes en un puquial. Entonces no es raro creer que de ello puedan derivar muchas creencias. Pero el tarot (adivinación), amarre y demás tienen una explicación más bien europea.
Antes de acabar mi recorrido por la ruta de los brujos y chamanes, me encuentro con una amable viejecita que vende todo tipo de hierbas. Ella no me pide el corazón de mi enamorada ni me dice que mi enemigo está lastimándome. Alza su mano, muestra sus plantas, a 50 céntimos puedo llevarme todo el atado. Esto te cura, dice. Yo le creo.

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