Amigo cusqueño de Ciro: "Fue la persona más noble que conocí"
Amigo cusqueño de Ciro: "Fue la persona más noble que conocí"

Muy pocos saben que Ciro Castillo Rojo junto a su exenamorada Rosario Ponce, estuvo en Cusco antes de enrumbar al Valle de Colca (Arequipa) con el desenlace ya conocido. En la Ciudad Imperial, Juan Pablo Gonzales, compañero de carpeta del estudiante en el Colegio San Juan Bautista de Puno, cuenta cómo era Ciro.

Juan Pablo en entrevista para Correo Cusco, pormenorizó detalles sobre el joven universitario que debía regresar de Arequipa para reencontrase con su amigo de infancia.

CORREO: Tú, que has estado muy cerca de Ciro en el colegio, ¿cómo era?
J. P. G.: A Ciro lo conocí en 1996, cuando ingresó al Colegio San Juan Bautista (en Puno). Desde que lo conozco puedo decir que es una de las personas más nobles que he conocido, sin ningún tipo de maldad; se notaba en sus expresiones, esa personalidad lo ha caracterizado. Era una persona muy alegre, nunca me olvidaré de su sonrisa tan peculiar, recuerdo que siempre jugábamos damas y ajedrez.

CORREO: ¿Llegaste a conocer a su familia?
J.P. G.: En verdad muy poco. Fui a su casa en dos o tres oportunidades, pero se notaba que era una familia muy unida. En el colegio donde estudiaba también estaba su hermano Toño (Antonio); le daba siempre un beso a Ciro. Recuerdo que su mamá Rosario siempre le enviaba sándwich y tortilla al colegio; su papá, el doctor Ciro, era muy amoroso con sus hijos.

CORREO: El desempeño académico de Ciro, ¿cómo era?
J. P. G.: Era una persona muy admirable, era un ejemplo para todos; podría decir que era uno de los mejores del salón, resaltaba mucho en sus calificaciones.

CORREO: ¿Cómo fue el reencuentro con tu amigo entrañable?
J. P. G.: En la fiesta de la Candelaria (Puno), por intermedio de otro compañero, nos volvimos a ver después de 10 años con Ciro, cuando fui de aquí, de Cusco, a bailar. Cuanto terminamos el colegio yo me vine por razones de estudio. Volverlo a ver fue una emoción muy grande para mí, nos abrazamos como hermanos, en realidad eso éramos en la promoción; todos muy unidos y es ahí que me dijo que visitaría Cusco en el siguiente año.

CORREO: Relátanos ¿Cómo así llegó a Cusco?
J.P. G.: No me acuerdo la fecha exacta, pero fue por los carnavales de este año en que me llamó y me dijo: "Cholito, estoy en Cusco". Yo, en ese momento, estaba en Urubamba en la casa de mis padres y le dije que se viniera y fue así que llegó al Valle Sagrado de los Incas con Rosario. En Urubamba nos quedamos un día y una noche; la pasamos muy bien, conversamos mucho de los compañeros de la promoción, bromeamos, incluso le empujé a la piscina cuando estaba con la ropa puesta porque no quería bañarse (risas).

CORREO: De ahí, entiendo que regresó a Cusco...
J.P. G.: Si, aquí (en Cusco) se quedaron algunos días en mi casa y otro en un hotel, para luego ir al Valle del Colca. Aquí también conversamos mucho, jugamos varias partidas de ajedrez y dejamos un partido a mitad con la intención de que lo íbamos a terminar a su retorno, pero nunca regresó (silencio).

CORREO: ¿Y la última comunicación que tuvieron?
J.P. G.: El debía regresar a Cusco porque su vuelo de retorno era de aquí a Lima. Me llamó de Arequipa y hablamos de las cosas que íbamos a hacer tras su retorno. Me dijo: "Cholito -como nos decíamos de cariño- ya regreso y hablamos para salir a pasear y de la partida de ajedrez que íbamos a terminar" (silencio).

CORREO: Luego de saber de su desaparición y tras la identificación del cuerpo, ¿cómo te sentiste?
J. P. G.: Nos afectó mucho; mis compañeros en Puno hicieron algunas actividades. Esta desgracia nos ha vuelto a unir a la promoción y ahora estamos comunicados por las redes sociales. Ahora estamos más unidos que nunca, somos como hermanos.


Con información de Raúl Cabrera.