La Cuenca del río Mantaro es una de las más contaminadas a nivel nacional y el problema que aqueja a nuestro río se repite en la mayoría de las regiones del Perú.

La identificación de las fuentes contaminantes constituidas por vertimientos de aguas residuales, ya sean domésticas, mineras, municipales y arrojo de basura, es el primer paso para mejorar la calidad de nuestro recurso hídrico.

Trabajos. Es por ello que especialistas y técnicos de la Autoridad Nacional del Agua (ANA) iniciaron hace una semana los trabajos de identificación de dichas fuentes contaminantes en sus quince principales afluentes que se ubican a lo largo de cuatro regiones: Pasco, Junín, Huancavelica y Ayacucho.

Objetivo. Lo que busca este trabajo es identificar juntamente con las autoridades locales de cada zona, las fuentes que están contaminando el río Mantaro, para posteriormente establecer e implementar una red de monitoreo que conlleve a la vigilancia y el control de la calidad del agua para prevenir su deterioro y afectación.

Proceso. Las empresas, municipalidades y personas naturales que estén contaminando el recurso hídrico serán notificadas, sensibilizadas y tendrán que implementar estrategias de acción directa para frenar la contaminación del río. De lo contrario, estarán sujetas a la aplicación del procedimiento administrado sancionador.

Durante el trabajo de identificación, los profesionales de la ANA efectuarán el reconocimiento de los vertimientos de aguas residuales autorizadas, la identificación de los puntos de descarga de los vertimientos de aguas residuales no autorizadas y la verificación del cumplimiento de los compromisos asumidos por el Programa de Adecuación de Vertimientos y Rehuso de aguas residuales (PAVER).

Desagües. Durante un monitoreo de 64 cuerpos de agua entre el año 2000 y 2012, se descubrió que el 50% estaban afectados por vertimientos de aguas residuales domésticas sin tratamiento (desagües directos al río) y tenían presencia de metales tóxicos.

735 kilómetros. Es el recorrido del río Mantaro, desde el lago Junín hasta el río Apurimac

LA ANA, hasta diciembre del 2012, otorgó 373 autorizaciones de vertimientos de aguas residuales tratadas en un total de 505 puntos de vertimientos.

Son los agentes químicos, físicos o biológicos o una combinación de varios agentes. Se dan en lugares, formas y concentraciones tales que sean o puedan ser nocivos para la salud, para los ecosistemas acuáticos o para el bienestar de la población. Y son, en muchas ocasiones, perjudiciales para la vida animal o vegetal. También pueden impedir el uso o goce de las propiedades y lugares de recreación acuática.