En una zona cercana a la frontera con Chile, en medio casi del desierto, un grupo de agricultores pertenecientes a la Asociación de Agro Exportadores San Martín de Porres I y II apuestan por la creación de un nuevo valle para Tacna.
IMPEDIMENTO. La escasez de agua era el principal obstáculo para cumplir el sueño, sin embargo, el empeño puesto en la tarea hizo que subieran hasta la cordillera y hallaran ojos de agua, que posteriormente fueron canalizados para que el líquido elemento llegue hasta las zonas que pretenden cultivar.
Alberto Copa Yucra, fundador de San Martín de Porres I y actual presidente de San Martín de Porres II, narra con orgullo su experiencia y los sueños que se tienen a futuro para estos terrenos eriazos, en los que hasta hace algunos años nadie se había arriesgado a invertir dinero alguno.
“Nuestra necesidad primordial era el agua, entonces nos pusimos una meta, traer agua desde la cordillera, formamos grupos para realizar prospecciones en busca del agua por espacio de un mes; encontramos un ojo de agua que se desperdiciaba en la cordillera, en la Quebrada de Cauñani, y decidimos traerla”, relata el dirigente de la asociación.
ESFUERZO. Para trasladar el agua, los integrantes de la asociación tuvieron que adquirir tres mil 800 tubos de PVC. Es a través de estos que el agua recorre un aproximado de 43 kilómetros, desde la cordillera.
El agua que antes era inutilizada, ahora se represa en un reservorio construido de material noble con capacidad para 225 metros cúbicos. Son 160 socios los que reciben esta agua para la irrigación de sus tierras y el consumo propio.
PRODUCCIÓN. En estas tierras, que en otras épocas fueron nada más que un desierto, ahora se produce vid, olivo, manzanas, peras, mandarinas, duraznos y cualquier hortaliza o fruto que la población decida cultivar. Todo lo cosechado es trasladado hasta los mercados para ser vendidos a las familias tacneñas, que muchas veces los consumen sin ni siquiera conocer su lugar de producción.
META. Ver crecer a San Martín de Porres I fue nada más que un incentivo para los dirigentes, quienes ahora apuestan por sacar adelante la Asociación San Martín de Porres II.
El agua para esta zona también estaría asegurada gracias a otro ojo de agua ubicado en la cordillera, pero esta vez en la Quebrada de Espíritus.
En esta zona se tiene prevista la forestación de 150 hectáreas de plantones de tara, 100 de hortalizas, 160 de cochinillas, entre otros.
VIVIENDA. En este mismo lugar, indica Copa, se posee un aproximado de 500 hectáreas que están reservadas para un asentamiento humano bajo la modalidad de vivienda-huerto.
“Estamos realizando la habilitación urbana de manera particular, y se consideró áreas para recreación, local comunal de servicios múltiples, puesto policial, centro de salud, parroquia y todo lo que necesita un poblado. Nosotros estamos pensando en el futuro”, dice Copa. Luz Vega - lvega@epensa.com.pe
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Aparece un oasis en el desierto de Tacna
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